El Rumaño contraataca
Bueno, creo que llega el momento de tomar una decisión drástica:
Me piro. Sigan el link para saber adonde.
Bueno, creo que llega el momento de tomar una decisión drástica:
Me piro. Sigan el link para saber adonde.
Últimamente he estado trabajando en un nuevo concepto de blog. Es un sistema innovador y bastante arriesgado al que me gusta llamar "escribir por adelantado". Consiste en ir escribiendo según se me ocurran las ideas y guardar borradores en vez de esperar a tener posts completos. Lamentablemente el hombre propone y Dios dispone. Lease "yo" en lugar de "el hombre", "blogsome" en vez de "Dios" y "ha decidido eliminar todos los borradores vaya usted a saber por qué" por "dispone".
Lejos de tomar la salida fácil y tirar el ordenador por la ventana, decidí utilizar mi amplio conocimiento informático e investigar la causa del problema. Esta mañana he deducido que sólo hay una razón posible por la que mi ordenador se comporte de esta forma tan rara: un demonio.
Sí, niños y niñas. Mi portátil está poseído.![]()
He llamado a un cura de estos ortodoxos, a ver si me exorcizaba el portátil. El señor estaba muy entusiasmado, hasta que ha descubierto que tengo 25 tacos. Me ha dicho que no va a poder ser, pero que si tengo alguna prima de menos de 15, que intentará hacer un hueco en su agenda.
El Plan B es pasárselo al InformátiCojo, a ver si tiene algún tipo de Poderes y me puede ayudar.
Alex Dixit
Por cierto, nos piramos a la Bucovina (norte de Rumanía) 5 días. No se si entraremos en Ucrania o no, porque con el follón que tienen ahí montado cualquiera se acerca.
Hoy no tengo mucho de lo que hablar, o al menos no mucho que me apetezca airear en estas páginas. Cada uno tiene el derecho de lavar sus trapos sucios en la intimidad (porra: ¿cuantos comentarios va a suscitar esta frase?). A la izquierda, mis trapos sucios.
Voy a seguir el ejemplo del post croqueta de Iñigo, y hablar de varias películas, series y tal. Como ambientación, propongo que mientras leáis el post cantéis aquello de "potpurrí, potpurrí" e intentéis sacar el mismo número de tics por minuto que tenía Caparrós. Por hacer un blog interactivo y tal.
Ayer ví la nueva película de las tortugas ninja. En esta época de remakes de películas antiguas (Rocky, Superman…), me estaba esperando una cosa parecida con los quelonios favoritos de toda la gente de 25 tacos con mentalidad de 12, pero la verdad es que me dejó gratamente sorprendido. No es que sea una gran película, pero al menos es divertida y las tortugas se mantienen fieles a su personalidad en la primera película (soy un friki). Es decir, que Raphael sigue siendo mi tortuga favorita.
En segundo lugar, "Heroes", serie de la BBC inédita en España por el momento. No he visto mucho, pero por el momento creo que la serie debería llamarse "Hiro no sale en todas las escenas y eso es una maldita pena".
300 mola mazo. Es una película que consiste en tíos con capas (lo cual puntúa doble en mi molómetro) haciendo cosas increibles que a todos nos gustaría poder hacer (desollar a treinta personas en menos de un minuto), con generosas dosis de cámara lenta y lagos de sangre. Es una historia épica de uno contra muchos, de voluntad contra poder absoluto, de honor y sacrificio. Encima hay un monstruo, mitad cabra y mitad hombre, que toca la flauta en una tienda dorada, lo que le encanta a los niños. ¿Qué mas se puede pedir?
Otra cosa. No me gustan los garitos como el Twice o el sitio ese en el que los miércoles las tías se despelotan. Al principio está muy bien, pero luego se llega a un punto en que empiezas a tomar la desnudez como algo garantizado y empiezas a centrarte en otras cosas: p.ej. cuánta baba se le puede caer a tus compañeros de mesa. Yo me niego, me niego a insensibilizarme a los encantos de una mujer desnuda. Cada vez que vea a una mujer desnuda quiero quedarme en plan "Guay, está desnuda. ¡Increible!"
Ejem.
Ya para finalizar: se que no debería enseñar esto. No se que mente enferma lo ha creado, pero el video es capaz de chupar tu alma a través de las cuencas de los ojos y dejarte como un cascarón vacío sin emociones. Y lo peor es que no puedes dejar de verlo. Es como un accidente de carretera a cámara lenta, sabiendo que es lo que va a pasar y horrorizado y fascinado a partes iguales.
Alex Dixit
Ayer estuve en una librería rumana (iba a por un café, no os creáis que me iba a culturizar) y vi una cosa que me resultó curiosa. Los vídeos Baby Einstein.
Para los que no tengan mucha idea de de qué va el tema: Baby Einstein es el timo más provechoso del mundo, aparte de los estados unidos reconstruyendo lo que han bombardeado. Un tipo en San Francisco descubrió un estudio que aseguraba que los niños (y fetos) que crecían escuchando a Mozart (y no a otros compositores, sólo a Mozart) se volvían más listos. Superniños o algo.
El zagal tuvo la genial ocurrencia de que, además, a los padres les molaría gastarse pasta en que sus hijos estuvieran rodeados de cosas culturales, sobre todo teniendo en cuenta que el proceso no requiere ningún control paterno, más allá de comprobar de vez en cuando si el chaval se ha quedado sopa.
Así que se le ocurrió la idea de crear los vídeos Baby Einstein, donde se suceden imágenes de juguetes con música clásica de fondo, no sólo de Mozart, que se acabaría muy pronto el chollo, estudio o no estudio. Si la televisión dice que vale todo, vale todo.
Lo divertido de esto es que la compañía que monta los videos no paga por los juguetes (hay tiendas que se los prestan por el privilegio de aparecer en el vídeo), por la música (sin copyright), o por los niños. Creo.
Resumiendo, que por cuatro duros que cuesta un DVD y el transporte la compañía carga 20 dólares el DVD. La verdad, grabaciones en video de “el conciertazo”, o simples CDs de música harían el mismo trabajo, pero bueno. Allí la credibilidad de cada uno.
No se si sentirme orgulloso de lo que una persona está dispuesta a hacer por sus hijos, deprimido por la estupidez y credibilidad de la especie o envidioso porque no se me ha ocurrido a mí.
Por cierto, al final me quedé sin café. Había una lectura de poesía o algo así en la cafetería y no nos dejaron entrar. Culturetas de las narices…
Alex dixit.
No me gusta presumir de tener razón, más que nada porque si lo hiciera no pararía nunca, pero hoy me toca reivindicarme. Mi post de hace varios días tiene más razón que un Santo.
Hace poco nos toco bajar a Jon y a mí a pagar los gastos de comunidad del mes. Por esas fechas, el señor del cuarto había inundado la casa, pero los fontaneros no podían entrar porque el tipo estaba en América. Tuvieron que llamar a la policía y tirar la puerta abajo, y hasta que obtuvieron la autorización estuvimos varios días sin agua en el baño.
Dejando aparte el hecho de que separar la llave de paso del baño y de la cocina sea una gran idea (y demuestra el número de veces que esta gente se queda sin agua en uno de estos dos sitios), estuvimos hablando con la administradora del edificio. Esta mujer, que es mucho más maja desde que la entendemos y nos entiende, nos recomendó, sin un ápice de vergüenza, que tuviéramos un par de barriles de 50 litros en el baño, que esto pasa mucho. Valeee…
¿Cómo puede tener una ciudad que es la capital de un país de la UE estas infraestructuras? Menos mal que se arregló antes de que me tocara ducharme otra vez (cada 15 días, haga falta o no), pero cosas como esta te hacen darte cuenta de lo atrasado que va este país en algunas cosas, y de cómo los fondos de la Unión se van filtrando por quién sabe que ranuras para acabar en manos de los cuatro de siempre en lugar de en cosas necesarias.
Ah, por cierto, este finde he ganado ocho partidas de mus seguidas. Esto no vuelve a pasarme en la vida.
Alex dixit
Un ejemplo de mi trabajo:
Nuestra empresa nació en XXXX, en CHIQUITISTAN, y en la actualidad estamos exportando a varios países, como Francia y Alemania. Nos interesa mucho el mercado de Rumanía dada su reciente entrada en la UE. Estamos planeando un viaje a Budapest (sic), por lo que nos gustaría recibir un listado de posibles importadores de nuestros productos.
Nuestros principales productos son el LDPE, HDPE y el PP dado que estamos en el mercado desde hace más de 10 años, pero nuestros clientes también nos solicitan otros productos como PA, PS, ABS…
Les agradecemos mucho su colaboración
Un par de comentarios:
- Estimado señor: el mercado de los acrónimos en Rumanía no está todavía muy desarrollado. Si quiere le mando un listado de fabricantes de diccionarios, porque otra cosa…
- Es bonito que a la hora de ir a una ciudad en viaje de negocios se sepa al menos a) a quién se va a ver y b) cuál es el nombre de la ciudad a visitar
- El número de visitas muy poco preparadas es mucho mayor los viernes que cualquier otro día de la semana. ¿Será que los empresarios españoles se vienen de farra y no a trabajar? Les recomiendo irse al Cabaret pues, que así seguro que al día siguiente no les importa no tener entrevistas preparadas, porque están más preocupados porque parece que les va a estallar la cabeza. Ah, y porque la señorita esa tan amable de la noche anterior les ha levantado la cartera.
Luego que no me gusta mi trabajo. Con lo que disfruto riéndome del personal.
Los rumanos son gente lista. Es algo cultural. Desde que los romanos empezaron a meter sus narices imperiales en Moesia, la gente nacida en Rumanía han aguantado siglos de pobreza, hambre y privaciones. Quizá por ello, han desarrollado una aptitud para aprovechar todo lo aprovechable y sobrevivir por sus propios medios, especialmente arraigada durante la época comunista.
Pregúntale a un rumano cuál es la mejor marca de Palinca para comprar y te mirará como si fueras un bicho raro. Acto seguido, comentará que las botellas de Palinca disponibles en el mercado son una imitación de la verdadera palinca y que una discusión sobre los pros y los contras de cada marca es una pérdida de tiempo porque son, todas y cada una de ellas, basura. ¿Quién sino un turista recién llegado a Bucarest puede querer pagar por algo tan superficial como una nueva, desinfectada botella de imitación de alcohol corporativo cargado de impuestos. No, el rumano llamará a su primo, que tiene un amigo cuyo abuelo tiene una destilería clandestina en los bosques moldavos y que puede mandarla por microbus en garrafas de apa plata de 5 litros, en dos semanas como máximo. Esa es la auténtica Palinca, y está hecha de manzanas y hierbas (bueno, mayormente), y cuesta la cuarta parte. El tío Popa lleva años bebiéndola y ni siquiera se ha quedado ciego.
¿Ir al NIC a por comida? No. Porque te cobran las bolsas. Mejor llévate estas 12 bolsas que he estado utilizando durante años para llevar kilos y kilos de manzanas y Coca-Colas cada vez que hay una oferta apetecible, con las asas reforzadas con cinta aislante y aún así estiradas hasta límites insospechados.
En Rumanía nadie lleva su Dacia de 20 años al taller. No, mejor me pasas la cuerda que mi abuela hizo en el pueblo y el martillo hecho con partes sobrantes de otras herramientas, y la botella de Tchuica del asiento de atrás.
A la hora de crear una empresa, uno de los múltiples problemas que te ponen es que tus cuentas deben ser llevadas por un contable titulado. Por supuesto, no le vas a pagar a un extraño un duro más de lo necesario. No: ayer tu colega habló con su hermana. Resulta que la nueva novia de un amigo de su hermano es contable en una pequeña compañía al otro lado del pais, y puede resolverlo todo sin ningún tipo de problema.
No compres fruta: planta cebollas y tomates en el balcón. No tires nada: puede ahorrarte 2 leis dentro de 15 años. No cojas un taxi: tienes dos piernas. No pongas la calefacción: ponte más capas de ropa…
Esto significa que no hay nadie mejor que tener a tu lado en una emergencia que un rumano. McGyver no puede hacer nada sin su navaja, y el Equipo A solo funcionaba cuando los encerraban en una mina con material de soldadura y metal en abundancia. Un rumano puede, en caso de emergencia y sólo con los materiales que lleve en los bolsillos o guarde en su Dacia: a) hacer fuego, b) preparar una comida, c) montar una central nuclear de bolsillo portátil con la que proporcionar energía a su cúpula geodésica autosuficiente y d) hacerlo por menos de 10 euros.
El problema aparece cuando tú quieres algo que a ellos les parece una extravagancia, como por ejemplo, una silla.
Y en esta situación nos encontramos cuando Ion y yo le dijimos a la casera que las sillas de nuestra casa estaban completamente desencajadas y que se caían si las mirabas mal. Ante nuestra sugerencia de comprar nuevas (van a abrir un IKEA de aquí a nada en Bucarest) nos dijo que no, que mejor le pedía a un primo suyo un poco de cola de carpintero, y que las podíamos arreglar nosotros mismos.
Vale…
Me veo comiendo en el suelo.
Ayer fue 1 de marzo, primer día de la primavera y promesa de nuevos y mejores tiempos donde las bufandas darán paso a las minifaldas. Un par de cosas que comentar sobre estas fechas tan entrañables.
Al igual que en Bulgaria, aquí también se celebra el Martisor. La historia consiste en regalarle a las mujeres un colgantillo más o menos hortera y voluminoso, que ellas deben llevar orgullosas durante todo el día. Quién lea este blog ya conocerá mis opiniones sobre San Valentín y otras pazguateces similares, pero tengo que reconocer que el asunto este me hizo gracia: en primer lugar, porque se celebra algo que tiene sentido (comienzo de la primavera), en segundo lugar porque el regalo ya está establecido, y en tercer lugar, porque el regalo es en teoría una cuerdecilla roja y blanca, pero los vendedores ambulantes han conseguido aumentar sus beneficios colgando de la cuerda un zarrio de aleación de aluminio y pan mascado. Tal nivel de vendehumismo me resulta simpático.
Segundo tema: ayer apareció la Consejera por televisión. España es grande en Rumanía.
Tercera y última por hoy: Me he convertido en un escritor publicado, al menos en la web del ICEX. Ayer mandé mi primer estudio de mercado, aunque no sé si lo han subido ya. Como no hay buena acción sin recompensa, me han caído un par más. A ver si esta vez tardo menos, leñe.
Por cierto, estamos a 10 graditos en la calle, la mejor temperatura en semanas. A ver si me quito el resfriado que arrastro desde Grecia y me motivo para darlo todo este finde.
Noroc!
Háblame, o Musa, del hombre de muchas astucias, que recorrió muchos caminos tras haber saqueado la ciudad sagrada de Troya. Muchas fueron las ciudades que vio, y muchos los hombres de los que conoció sus pensamientos, y muchas las penas que sufrió en el mar. Háblame de Odiseo.
O, las crónicas de los becarios rumanos en Grecia.
Partimos un viernes a las 7 de la tarde hacia Atenas, cuna de la cultura y de la homosexualidad (dicen las malas lenguas), los cinco becarios más Iban, con vistas a enriquecernos culturalmente y ver las maravillas de la antigüedad. Si por el camino nos íbamos de farra, mejor.
Llegamos a Atenas sin más armas que el número de teléfono de Lola, unas indicaciones sobre como llegar al rendezvous, grandes dosis de confianza y nuestra astucia. Pronto se demostró que no íbamos preparados para la ocasión.
A ver, Lola nos había dado un teléfono que no era, por lo que nos daba error al llamarla. El punto dos era que no le habíamos dado los nuestros y que no habíamos pedido el teléfono de Elena, la becaria informática, con lo que estábamos completamente incomunicados en una ciudad extraña y sin hablar el idioma. Bien.
Decidimos, sabiamente, reagruparnos y elaborar un nuevo plan de batalla. Entre giros y botellas de coca-cola, llegamos a la conclusión de que lo mejor era plantarnos en su casa y ponernos a cantar clavelitos hasta que apareciera una española o los vecinos llamaran a la policía, una de dos. Afortunadamente, Lola nos localizó a través de mis padres (que tienen mi teléfono español), con lo que no hubo necesidad de poner en marcha el plan.
Nos fuimos a casa de una becaria de Madrid que acababa de encontrar casa y nos recogimos a una hora más o menos prudente. ¡Íbamos a culturizarnos, leñe, no de borrachera!
Atenas, como tal, no es que sea gran cosa. Está mucho mejor que Bucarest, desde luego, con calles limpias, edificios que parece que se van a mantener en pie más de cinco minutos y aceras carentes de coches aparcados. Ventajas de venir de una ciudad que es el agujero de Europa.
Hay partes que son completamente turísticas, con chiringuitos y tipos con cds piratas (me compré un backgammon), aunque incluso estas zonas tienen cierto carácter propio que no he visto en otras ciudades.
Las calles son bastante amplias y adoquinadas con un toque especial, y cada vez que miras para arriba ves a Acrópolis, lo que le da un aire muy curioso. Para ejemplos, dos botones: la plaza de justo antes de entrar a las calles de los chiringuitos, y una de las susodichas calles. No se aprecia mucho porque mi patente sensibilidad y buenapersonez llena la fotografía.
Ahora, en cuanto se llega a un monumento, la ciudad se vuelve espectacular. El primer día vimos poquilla cosa, los barrios mas o menos normales y los cafés y bares. Nos dimos una vuelta por la zona de edificios más o menos modernos, que son bastante recientes a pesar de estar construidos con estilo griego antiguo.
Tengo una colección de fotos pa aburrir. Por ejemplo, aquí estamos tres delante del parlamento o algo así. Vale que el edificio no se ve mucho, pero la parte graciosa es el nota con borlas en los pies, y eso que no desfilaba, lo que es espectacular. No me acerco más porque hay otro tipo (este, con uniforme serio), fuera de foto que vigila que los posantes no le hagan ninguna faena al guardia. Dios dijo hermanos, pero no primos.
Aquí aparece el menda comiéndose el helado tradicional cuando estamos a -2º en la calle. Luego que me enfrío. Ojo a la sonrisa profident, de todas formas. Creo que es de las mejores que he salido, lo que no es decir mucho.
O esta otra, enseñando mi perfil griego.
Y pasamos a las fotos nocturnas, que obviamente confunden a la cámara, y salen como salen.
La subida nocturna al monte de nosequegaitas para ver la Acrópolis iluminada desde lejos. La vista es cuando menos espectacular, y las fotos no le hacen justicia, sobre todo porque no hay manera de sacar una en condiciones. La de la izquierda es la mejor que pudimos sacar, mientras que la de la derecha es una que hizo Mai a saber como, que no es muy real pero refleja muy bien la magia que tiene el monumento.
Al día siguiente, el plato fuerte: el templo a Zeus Olímpico, la ascensión a la Acrópolis con el templo de Atenea Nike y por último un paseillo por el Ágora. Una vez más, espectacular, y una vez más, imposible reflejarlo en fotos, y más cuando me como la calidad para no comerme el espacio del blog.
Esto es lo que viene siendo el templo a Zeus. Todo piedras viejas por el suelo, que diría Gila, pero bonito a fin de cuentas. La foto la hizo un chino que pasaba por allí. Si es que tienen una mano.
Esto es una foto de esas con truco que salió horriblemente mal.
Y estas son las fotos de la Acrópolis.
Los ZXYBYZ, nuevo grupo de moda entre las atenienses y el templo, que por supuesto estaba en obras. No se por que demonios cada vez que voy a un sitio tiene la dichosa manía de andar en reconstrucción. ¿No ven que se ha tenido de pie 3000 años? ¿Por que no lo dejan así hasta que lo haya visto yo?
Mucha cultura puede cansar. Aquí estoy yo abucheando a actores imaginarios en un teatro de la Acrópolis, para desahogarme, más que nada.
Y la foto chorras del viaje
Hala pues. Comunicar mi agradecimiento a nuestras dos caseras, en caso de que me estén leyendo. Un beso pa las dos, y sabed que tenéis techo en Rumanía cuando queráis.
PS: A, por cierto, no hay fotos de comida, lo cual es raro en mis viajes. Aquí van dos. Ojo a dos cosas: una, la cara de ¿Dónde me he metido? de ambas fotos. Pedí yogur de postre porque creía que sería ligero, pero me soltaron el otro mostrenco. Y dos, la forma de agarrar el tenedor de Javi, que en este viaje se superó a sí mismo (y a los demás) en cuanto a capacidad de engullición. O engulliciaje.
No se si es la resaca de la semana de posts o qué, pero no he tenido excesivas ganas de escribir nada últimamente. La verdad es que he estado bastante de capa caída en general, sin ningún motivo aparente. Lo típico que te levantas de la cama y dices: no tengo ganas de hacer nada. Hoy me quedaría en la cama hasta las dos y deambularía el resto del día por la casa como un zombi, en chándal y zapatillas y con el pelo todo p’arriba. Pegarse toda la tarde comiendo marranadas y estar tirado en el sofá durante horas viendo algo que normalmente no tocarías con un palo de tres metros (balonmano femenino, la Nascar, la segunda división alemana… algún día tengo que hablar de la televisión deportiva rumana), es opcional.
Lo bonito de este estado es que lo mismo viene que se va. Hoy me he levantado y he visto un paquete de kleenex, lo que me ha recordado una lista que quería hacer desde hace tiempo. Pequeños cambios que hacen la vida más fácil: ya no hay que ir con un pañuelo de tela que hay que devolver al bolsillo una vez usado (puagh).
Hala, tarea para hoy: ¿qué cosas han mejorado nuestra vida en los últimos años? Y no me refiero a cambios radicales como Internet o los teléfonos móviles. Cosas pequeñas que ignoramos a diario. Hay más de las que parece.
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