Bueno, iba a hacer un post sobre Borat, que era más corto, pero por aclamación popular, toca hablar sobre Belgrado. Si los señores del intertextil protestan porque tengo pocas entrevistas para ellos, la culpa es de los de Amman. (Por cierto, hablando de comentarios: Javi y compañía, no me mandeis e-mails, dejad comentarios, leñe. Paice que no tengo más amigos
)
Una brumosa noche de Noviembre, partimos hacia Gara de Nord, la estación de aquí. Los cinco excursionistas (Pedro, Jon, Iban, Oscar y yo) nos hacinamos en dos vagones de 2x1x3 metros y nos dispusimos a pasar la noche como buenamente pudimos. Como única nota destacable, Pedro alcanzó el Nirvana y se puso a flotar por el compartimento, barra de pan en una mano y muslo de pollo en la otra. No roncó nadie, por cierto.
Aquí, a mano izquierda, el pequeño Buda.
Después de 13 horitas de nada, nos plantamos en Belgrado, donde cogimos el taxi más cutre que ha existido, un Yugo. Protestas varias del taxista por el precio, conducción temeraria, no me cosco de nada de lo que dice: ¡¡¡Me siento como en casa!!!
Tras encontrarnos con Baumann y el gallego más internacional de todos los tiempos (Pablo, que había venido de Sofía en bus), nos fuimos a hacer turismo por ahí. Vimos la calle principal, un castillo muy bonito, con cañones y réplicas de tanques (Conozco a más de uno al que le habría gustado) y un zoo. Luego nos fuimos a comer una zamburguesa tamaño chuletón que riete tu de los shaormas que nos comemos por aquí. PUMBA—->
Y por la noche: Farra! Garito español primero, con un maño con patillas a lo Curro Jimenez haciendo de barman (Marca España), carteles de toreadores en las paredes (Marca España) y gente borracha a más no poder (también Marca España). Después nos fuimos al Apartment o algo así, un bar dentro de un bloque de edificios, que espero que esté vacio, porque si no los vecinos se iban a acordar todas las noches de la medre del dueño. La cerveza estaba bien, las música era decente y las tías medían metro ochenta. Los tios, aún más. Lo mejor del sitio: Estaban proyectando una película de Flash Gordon del año la pera en una pared. Mi alma de friki se alegró muchísimo, sobre todo al ver a Brian Blessed con alas que parecen dos felpudos pegadas a la espalda.
En este momento, quiero hacer una mención especial a Oscar, modelo de saber estar y de turista que se informa de las peculiaridades de un país antes de ir: Se trajo una camiseta pro-OTAN (y se la puso) y se quedo completamente dormido en el bar. La foto no la publico, que no le quiero chafar la exclusiva a Pedro.
Al día siguiente, un poco más de turisteo por la mañana (poco, que nos levantamos tarde) y a la estación. Por supuesto, hubo problemas con los billetes, aunque en este caso, la culpa fue nuestra. Habíamos cerrado la vuelta para el Sábado. Tras varios minutos de discusión, conseguimos un compartimento para cinco, todavia más hacinado que el anterior. Trás la despedida cinematográfica en el andén, on gente corriendo trás el tren y agitando pañuelos, nos comimos 16 horitas por algún tipo de problema no determinado y nos fuimos a la oficina oliendo a tigre. Patata!—->
Resumiendo:
Billetes de tren: 2.200.000 ROL
Suplemento por cerrar la vuelta: 20 EUR
Conseguir que cambien la fecha del billete: 300 dinares
Fin de semana en Belgrado: No tiene precio
Un abrazo!