Nunca mais
Ay…
Ayer nos echamos un par de vasos de champan y tres Timisoreanas y media después del curro, sin haber comido absolutamente nada. Esto, que en España dices que no es nada, aquí es un litro y medio. El resultado fue llegar a casa y meterme directamente a sobar y quedarme en la cama hasta las dos de la mañana viendo dar vueltas a la habitación. Estoy muerto.
El champán vino porque ayer fue el santo de las dos Gabrielas de la oficina, con lo cual nos trajeron un par de kilos de bombones y cinco litros de bebida. He tomado la decisión de no desayunar hasta que se acaben las sobras. Con el saque que tenemos en este país, eso supone al menos dos días.
Bueno, en otro orden de cosas, Jon y yo hemos decidido mantener el piso actual. No hay manera de encontrar algo decente cerca del curro y barato. Qué van a hacer los becarios anteriores de segunda fase, nadie lo sabe.
