Oda al Hammer
Cuando vivía en Madrid, cada vez que veía esta monstruosidad que pasaba cerca de mi casa, me daban ganas de gritarle algo al conductor sobre el tamaño de su coche y sobre los peligros de la sobrecompensación. El hecho de que lleven lunas tintadas y que no me motive faltarle al respeto a alguien al que no estoy viendo probablemente me haya ahorrado muchos problemas.
Para los que no lo sepan, un Hammer es una mezcla entre todoterreno y tanque, con los peores aspectos de cada uno: el consumo y falta de maniobrabilidad del tanque y la incapacidad de disparar obuses y pasar por encima de los demás coches del todoterreno. Una locomotora que quemara dinero en lugar de carbón consumiría menos y sería menos ostentosa. Son coches que gritan "¡Miradme! ¡No me importa un huevo lo que piensen los demás! ¡Me sobra la pasta y me puedo permitir un aparcamiento en el puto centro de la ciudad!"
Bueno. Por ahora, lo único bueno es que identifican claramente al tipo de persona que los conduce. Generalmente, hacen falta un par de minutos de conversación con alguien para saber si son pijos hipermillonarios, lo que, aunque no es mucho tiempo, sí se acumula. El resto de indicadores son menos fiables ¿alguien que lee La Razón? Alguien se la puede haber dejado en alguna parte y el otro la está ojeando. ¿Alguien que juega a paddel? Bien, pero no salen vestidos de blanco y con la raqueta a la calle. ¿Votar al PDE? Sí, pero la desventaja del voto secreto es que… es secreto.
Sin embargo, el Hammer es una indicación clara. Incluso si sólo lo han pedido prestado, tienen un amigo que tiene un Hammer. ¿Veis lo fantásticamente útiles que son? Es como si la comunidad hiperpija pudiera llevar carteles brillantes que digan "evitame". Y, siendo hiperpijos, los llevan.
Disclaimer: Tras varios tipos de presiones, me veo obligado a reconocer que hay otro tipo de gente a la que le gustaría conducir un tanque. Forofos de películas de guerra cuya mayor ilusión es ponerse a los mandos de un arma de destrucción masiva. Pero me gusta pensar que, teniendo el dinero para ello, preferirían gastarlo en algo más útil.
Iñigo, te salutam.
