El cuerno de la abundancia
Visto el nivel de comentarios que ha suscitado el post anterior (me han llamado de todo en la oficina), voy a poner otra foto que también tome un día al llegar a casa, aunque esta vez a una hora más razonable. Señoras y señores, les presento a ¡Mi nevera!
Ya estoy empezando a oir los comentarios. Que si has aprendido a cocinar, que si tu compañero de piso es un vasco de verdad y sabe hacer comida en condiciones, que si habeís asaltado el restaurante de la esquina… ¡Pues no!
La transformación de nuestra nevera de contener un par de botellas de cerveza y medio limón a tener vituallas como si no costaran se debe a que hemos contratado a una mujercilla rumana para que nos eche una mano. (Es decir, que se encargue de todo). Desde el primer día, se ha convertido en nuestra madre.
Por poquilla pasta, viene una vez a la semana, limpia, plancha y cocina para un regimiento. Se acabo el pasarse los fines de semana sin comer nada más que shawarmas. Adiós a las sopas de sobre. La revedere a los kilos y kilos de pasta hervida con ketchup. Hola, salsa de champiñones. Buenos días, pollo a mansalva. Buna ziua, sopa de tomate con verduras…
Joer, tengo hambre… ¿cuándo se come aquí?
