El Rumaño

December 27, 2006

Hace tres dias fue Nochebuena, y anteayer Navidad

Filed under: Vida en Bucarest

Fum, fum, fum…

Ya estamos aquí de vuelta, tras unas vacaciones bastante cortas.

Bang!Muchas cosas que contar, mucho día explotado a tope, mucho cansancio acumulado de los viajes, mucha comida muy rica, pocos regalos pero buenos… Lo típico, pero más concentrado porque tenía pocos días. Hay que decir que tengo pocas fotos que enseñar, porque la cámara nueva no la conseguí hasta el jueves (nota: hacerle una foto a mi cámara para presumir. Habrá que poner la cámara delante de un espejo, porque si no lo veo difícil).

Quieras que no, se agradece volver a ver a familia y amigos. Los regalos y la comida a mansalva también ayuda. Estuve con las familias de mi santo padre y de mi santa madre, la noche del 24 y la comida del 25 respectivamente. Mis primos pequeños siguen tirándoseme encima cada vez que me ven y pidiendo juguetes con pistolas para usarme de blanco. ¿A que son muy majos?

Con los colegas pues bien, salir un par de veces de forma mas o menos tranquila. Ha tocado repetir muchas veces las mismas historias y prometer que sí, que tenían cama en Bucarest cuando quisieran. Ahora, cuando les diga que aquí estamos a un gradito bajo cero, me temo que todas esas intenciones se van a quedar en agua de borrajas.

Por supuesto, el día del viaje de vuelta me dormí bien dormido, con lo que no pude aprovechar la mañana como hubiera querido (lo siento Jose). Me desperté a las once con la maleta sin hacer y el tren saliendo a la una. Menos mal que mi padre se pasó por casa para llevarme, que si no ni como. 

En cuanto al viaje de vuelta, lo típico. Desde la una de la tarde con el AVE hasta las dos de la mañana (hora local). Entre lo interesante, Pedro y yo,  nos encontramos en Madrid con Emilio, el informático de Belgrado y estuvimos un rato juntos en el aeropuerto de Milán hasta que cada uno cogió su vuelo. Las maletas llegaron, aunque nos toco esperar lo suyo, y el taxi no nos dio excesiva vuelta.

Que bonitoEn el vuelo a Milán estuve leyendo Angela’s Ashes de Frank McCourt. Era curioso leer sobre la vida de pobreza en Irlanda hace 80 años y luego levantar la vista y ver que estabas viajando de una puenta a otra del mundo no una, sino dos veces en tres días. Que paren el mundo, que me quiero bajar.

En el viaje a Bucarest estuve entablando conversación con una americana muy maja que se sentaba al otro lado del pasillo, con lo cual el libro se quedo bastante relegado. Por lo visto iba a Constanza (blah) a ver al novio (doble blah). Anna (no lo vi escrito, pero sonaba así) sabía algo de español, con lo que no tuve ni que molestarme en hablar en otro idioma. Tiene mi mail por si se pasa¿Que hago yo a las dos de la mañana haciendo fotos? por aquí.  

Por último, comentar que cuando llegamos estábamos a 5 grados bajo cero y que esta mañana hemos visto el primer charco helado en la calle. Me parece que de aquí a una semana empezamos a venir al curro en buseto.

December 22, 2006

Ultima Hora

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No salimos de pobres, no…

Pesadilla antes de Navidad

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Bueno, dos semanas horribles llegan a su fin. Se que llevo dos semanas sin hacer mención de escribir, pero oyes, con el Estudio pendiente y el gripazo que me ha durado una semana, pues como que no estaba de humor. Pero ya volvemos a la carga. Como decía el gran pensador japonés, el General Takeshi: "si a la primera no sale bien, envía más chinos, y si tampoco funciona, al menos se habrán dado unas hostias guapas"

Tras el momento filosófico, hacer un comentario: No os ilusioneís con la lotería, que me va a tocar a mí. Cuarentaytresmiiiil sesentainueveeeee!! Sopocientosmil millooooneeeees de eurooos. ¿Suena bien, verdad?

Hoy quería hablar de cómo se viven las navidades por aquí.

Yo no soy de los que se emocionan excesivamente por Navidades. Sí, me gusta juntarme con la familia y los amigos en ocasiones especiales, pero me viene a dar más o menos igual que sea por un cumpleaños, por navidades o por que sí. De hecho me cabrea bastante el ver durante todo un mes anuncios de juguetes, carteles de lotería por las calles y villancicos en los hilos musicales. Me cabrea el tener que ir a comprar los regalos el día 24, todos los años, por unas cosas o por otras. Me cabrea tener que comprar participaciones con recargo por quedar bien…

Este año, sin embargo, me siento como el tío de los Turrones el Almendro. Lo de volver a casa por Navidad hace que las fiestas me motiven mucho más que normalmente. Aún así, el "espíritu navideño" que llevo encima se queda a la altura del betún comparado con lo que viven los rumanos.

Esta gente lleva un mes y medio con las decoraciones puestas. La ciudad está llena de árboles de navidad, por las calles, los escaparates, las casas… y la factura de luz de este mes va a ser como la del resto del año junto por la cantidad de luces que han puesto en las calles principales. Hay gente que va a cantar de puerta a puerta (yo no les abro, que no sabría que hacer enfrente de una familia que me canta algo en un idioma que no entiendo) y ayer me cruce con una charanga que iba por la calle tocando villancicos y disfrazados de Papa Noel. No se si tiene que ver con lo religiosos que son todos en este país o por qué, pero es una cosa exagerada.

Hablando de villancicos, ¿a nadie le parecen excesivamente largos y lentos? Ayer oí el Adeste Fideles, y fue como diez minutos de canción, estilo conjunto gregoriano. Lo gordo fue que lo estaban poniendo en el McDonalds. Así no hay manera de disfrutar de un plato de colesterol, leñe.

Resumiendo, que toda esta gente me hace sentir como Scrooge en "Cuento de Navidad". O como apuntaba un alma poco caritativa, como en Bill Murray en "Los Fantasmas Atacan al Jefe"

Hala, que empieza el sorteo. Enchufad la radio y ¡suerte!

December 12, 2006

No, no es un bolso

Hoy Lucía me ha dejado un comentario que, sin ningún tipo de respeto por mi tiempo libre y por el hecho de tener la garganta como una lija (estoy malito), me ha hecho prometer que escribiría nada más llegar a casa. Por supuesto, soy un caballero y voy a mantener la promesa.

He llegado sobre las siete a casa y me he puesto a ver un episodio de Seinfield, lo que siempre me ayuda a ponerme en modo creativo. Por motivos de salud, también me he servido un vaso de Linie, que es un licor que hacen en Oslo y del que ya hablaré otro día. Hey, los médicos siempre han recomendado friegas con alcohol para curar el dolor en los músculos. Si a mí me duele la garganta, me tendré que dar las friegas por dentro, digo yo.

En la pantalla, Seinfield lleva una bolsa. Riñonera. Saco. Simplemente algo que le permite llevar consigo tres o cuatro objetos indispensables que abultan demasiado en los bolsillos, como las llaves, la cartera y la funda de las gafas de sol. La parte divertida viene cuando su novia se ríe de forma continuada al ver que Jerry es tan poco masculino para llevar algo que ella considera básicamente un bolso.

Las ruedecitas dentro de mi cabeza comienzan a girar. Levantarse. Encender el ordenador. Beber el culillo de anís que me queda. Vamos, vamos…Tintirintin tin tin tin. Qué mala es la música de Windows, con la millonada que tiene el Gates ya se podía haber contratado a un compositor. El portátil sigue con sus misteriosos procesos. Me voy a por otro vaso de Linie, que parece que me ha sentado bien. Nah, pienso, mejor me traigo la botella entera por si acaso. Enchufo el word. Trago de Linie. Pienso. Y empiezo a escribir.

Desde siepre los hombres han llevado bolsas. En la edad de piedra se llevaban las herramientas, las piezas cazadas… en bolsas echas de piel. Los mensajeros de los ejércitos de la antigüedad llevaban sus mensajes en bolsas de cuero impermeable. Sin olvidar las mochilas, las bolsas del súper… cualquiera que necesite llevar un objeto no muy grande del punto A al punto B prefiere llevarlo en un recipiente que en la mano. Sin embargo, en algún momento de la historia nuestra consciencia colectiva decidió trazar una linea entre las bolsas que sólo sirven para transportar cosas y los bolsos. Un bolso es un complemento femenino. Es igual de útil, pero las connotaciones asociadas al bolso son completamente distintas.

Un bolso no sirve para llevar cosas. Un bolso es una herramienta que usan las mujeres para llevar consigo objetos que quieren tener a su disposición en todo momento, no para facilitar su transporte. Se usa para llevar el móvil, maquillaje, llaves, tampones, un monedero, chicle, tabaco, mechero, agujas, kleenex, colonia, caramelos, bolígrafos, una agenda, la cartera, documentación y un sin fin número de objetos que pueden llegar a ser necesarios en alguna ocasión.

Por supuesto, también hay bolsos pequeños, pero en mi experiencia sólo sirven como complementos cuando la mujer en cuestión se viste de fiesta. Realmente tienen muy poca utilidad práctica.

Una vez establecido que los bolsos son cosas de mujeres, la mayoría de los tíos odiamos tener nada que ver con ellos, porque pueden poner en entredicho nuestra masculinidad. En caso de que alguien no me crea, observad a una pareja en que la chica le ofrece su bolso al chico para que se lo sujete un momento. La reacción del tío será la de alguien al que le están ofreciendo un animal muerto.

Para ellas, sospecho que este miedo de un trozo de cuero es ridículo o entrañablemente patético, según la ocasión. A veces creo que secretamente desean que nosotros maduremos lo suficiente para no avergonzarnos cada vez que nos ofrecen un bolso para sujetar durante un minuto. Y algunos lo consiguen. ¿O no?

Si los habéis visto, estos valientes hombres que luchan contra los prejuicios de una sociedad entera son personajes imponentes, maduros y con un grado de confianza en si mismos muy superior a la media. Adultos, en una palabra. Es maravilloso que tu pareja/amigo/novio/hermano haya superado su niñez y se haya convertido en una persona de mente abierta. Observémoslo más de cerca.

Si nos fijamos bien, veremos que no es así. Estos hombres se mantienen con el bolso sujeto entre sus manos en lugar de al hombro, son un blanco fácil para cualquier artista del tirón, porque no quieren que nadie piense que están en el menor grado unidos al bolso. Generalmente evitan mirar a la cara a otras personas, sobre todo a otros hombres que les miran con una mezcla de conmiseración y descojone. Esperando a que la mujer vuelva a rescatarlos, se mueven inquietos moviendo su peso de un pie al otro. ¿Alguna vez os habéis dado cuenta, mujeres, de lo rápido que os devuelven el bolso una vez que estáis de nuevo junto a él?

Eso es amor. Eso es sacrificio. Por vosotras.

Aunque las mujeres sigáis pensando que él ha crecido por fin, esto es solo una verdad a medias. Ha crecido lo suficiente para ser capaz de soportar la humillación de mantener el puto bolso en su poder por una eternidad de sufrimiento a cambio de que no os enfadéis u os riás de él. Os habéis convertido en alguien ligeramente más importante que los desconocidos que pasan por su lado.

Es una lucha. Y un logro. 

Por supuesto, cuando ahora un hombre lleva una bandolera, bolsa, o, llamémosle por su nombre popular, mariconera, está expuesto a todo tipo de miradas por parte de otros transeúntes y a continuas mofas por parte de sus conocidos. Esta es la tremenda lucha que tiene que soportar alguien que, como Seinfield, no quiere meter cosas en los bolsillos de unos pantalones medianamente ajustados hasta que a) los bolsillos estallen o b) parezca que tiene una erección bastante amorfa y a 10 centímetros a los lados de donde debería estar.

Ahora es cuando debo defender que soy el orgulloso poseedor de grandes cantidades de testosterona y otras hormonas masculinas. Las suficientes para convertir a un grupo de gráciles bailarinas de ballet en el equipo femenino de lanzamiento de martillo de la URSS. Eructo, me rasco la entrepierna me limpio los mocos con la manga. Y no uso un bolso. Sólo una cartera normal y corriente para llevar la pasta y las tarjetas.

"Pero, Alex! Yo te he visto llevar un bolso"

 

 

Ah, bueno, esto… Je. No, os estáis equivocando. Eso no es un bolso. Es simplemente una bolsa multifuncional muy útil para llevar las llaves, la cámara y un libro si se tercia. Nada de bolso. Es algo para un fotógrafo profesional, por ejemplo.

Hey, no me miréis así. Esperad un momento…

HEY! Que va en serio! Muchos tíos lo llevan, y son la imagen de la masculinidad:

Bueno vale, Joey no, pero qué me decís de este, listos.

 

Ahhh, Jack Bauer ya es otra cosa, verdad? Y qué me decis de este:

Es Indy. El duro entre los duros. A pecho descubierto, con el machete en una mano y el látigo en la otra. Y lleva una bandolera.

Creo que mi opinión ha quedado clara. Me voy a la cama. 

December 11, 2006

Se acaba el puente

El final del puenteLamentablemente, se ha acabado el puente larguísimo que teníamos. Hoy toca la vuelta al curo, y después del fin de semana de vagancia pasmosa, se hace bastante cuesta arriba el ver que es lunes y que hasta el viernes no paras. Bueno, Navidades están a la vuelta de la esquina.

Estoy viendo que llevo un par de semanas sin hacer prácticamente ningún post. Entre el viaje de finde, las vacaciones y la visita de los colegas de Jon, con sus consiguientes salidas nocturnas y resacas mañaneras, no me han dejado ni tiempo ni ganas. Además, con la rutina establecida, ya todo parece algo menos nuevo. La primera vez que me lié con tres modelos rumanas a la vez tenía interés, pero cuando pasa casi cada noche, el tema pierde novedad ;)

Resumiendo, que voy a empezar a generalizar un poco más en cuanto a los contenidos de los posts. Hoy voy a hablar de los premios otorgados por la revista científica Annals of Improbable Research, que se entregaron el día 7 de Diciembre. Apasionante, ¿verdad?

Imaginad: Un montón de profesores de universidad, investigadores y algún Premio Nobel están reunidos en el Teatro Sander’s, en Harvard. Un solemne silencio se extiendo por toda la sala, mientras dos presentadores, profesores de Harvard y Cambridge, se acercan al estrado para leer los nombres. El silencio se vuelve aún más intenso, cargado de tensión.

"The prize in the cathegory of Mathematics is awarded to Nic Svenson and Piers Barnes" clama el presentador con un impecable acento británico "for their extraordinary contribution to the field for…" hace una pausa y mira a la audiencia, antes de continuar, "calculating the number of photographs you must take to (almost) ensure that nobody in a group photo will have their eyes closed." 

La sala estalla en aplausos y cientos de aviones de papel vuelan sobre el estrado, mientras los azorados ganadores salen a recoger su premio. Son los Premios Ig Nobel, que cada año se otorgan a investigadores, organismos y personas individuales cuyos actos o investigaciones "hacen a la gente reir, después les hacen pensar"

La foto finalUn listado de ganadores se puede encontrar en http://www.improb.com/ig/ig-pastwinners.html#ig1993. Como resumen, dos ejemplos: Los ganadores del Ig Nobel de Literatura del 2005, nigerianos, crearon y distribuyeron por Internet una serie de historias que pedían una pequeña cantidad monetaria necesaria para acceder a una gran fortuna, a cambio de una parte de la misma para compensar las molestias del "donante". También hay estudios más serios, como el estudio sobre las "Lesiones Producidas por Caídas de Cocos Maduros de los Árboles", ganador del premio de Medicina del 2001.

Nadie se libra de la ironía de los jueces: La Marina Británica recibió el premio de la Paz por "ordenar a sus marineros que no dispararan balas reales sino que se contentaran con gritar BANG!" y el premio de Economía del 2002 se otorgó a directivos de Enron por su "aplicación de la teoría de los números imaginarios al mundo de los negocios."

Este año, los investigadores españoles Antonio Mulet, José Javier Benedito, José Bon y Carmen Rosselló recibieron el premio de Química, por su estudio sobre "El efecto de la temperatura en la velocidad ultrasónica del queso Cheedar". Con gran seriedad, proceden a explicar que "A 0<T<35 °C la velocidad ultrasónica es de 1590 to 1696 m/s, a 0 y 35 °C, respectivamente. Se distinguen tres partes en esta curva, debido a la licuación de la grasa y la aparición de aceite. El rango de temperaturas óptimo a la hoara de llevar a cabo medidas ultrasónicas en el queso Cheedar es de 0 a 17 °C."

Con dos cojones.

December 7, 2006

There is no phone ringing, damnit!

The Omega Man: Oscar al peor maquillajeLos becarios de cámaras se han ido. Pedro se ha largado con su novia a Sofía.  El ambiente de fuera de la oficina me hace temer la caída de la noche (porque va a hacer mazo de frío, básicamente). Estoy yo solo en el despacho que hace dos semanas compartía con otras tres personas. Me siento como Charlton Heston en El último hombre… vivo.

Je, tenía ganas de poner esa foto desde hace bastante tiempo. Con eso solucionado, vamos a pasar a lo serio: El viaje iniciático del fin de semana.

Como todos los que vienen a Rumanía y ya conocen Bucarest, Javi, Jon y yo planeamos hacer un viajecito por los lugares más típicos del país: Brasov, Sighisoara y Sibiu (a la que al final no tuvimos tiempo de ir). El plan consistía en salir el viernes por la noche, dormir en Bran (cerca de Brasov), ver la zona el sábado y salir hacia Sighisoara, donde íbamos a dormir para ver la ciudad el domingo. Simple y fácil de cumplir. Nada podía salir mal, ¿verdad?

Bueno, al principio no hubo ningún tipo de problema. Llegamos a Bran, sede del castillo (falso) del Conde Drácula, sin nada más memorable que un puerto  con muchísima niebla y unas patatas fritas con sabor a cebolla que nos comimos de cena en el coche (malísimas). La casa donde dormimos nos la habían recomendado Oscar y Pedro, y la verdad es que estaba bastante bien. El "hotel" consistía en tres casas de tres pisos cada una, con habitaciones de ambiente rústico, con madera y tal. El único inconveniente era que no había cortina de ducha, con lo cual el baño se convirtió en piscina olímpica rápidamente.

Mis compañeros de viaje con el castillo al fondoAl día siguiente (1 de Diciembre, fiesta grande de Rumania) fuimos de cabeza a ver el castillo, que obviamente estaba cerrado por ser la fiesta grande. Bien. La primera, en la frente. Por lo menos nos hicimos unas fotos, compramos postales y un queso de kilo y pico que huela a pies y sabe a ahumado. Para que luego digan que no sabemos remontar ante la adversidad. Jodidos pero contentos partimos hacia los siguientes destinos, Rasnov y Brasov.

Rasnov es una ciudad más pequeña y menos turística que Bran, pero más interesante. Tiene otro castillo, más en ruinas y menos visitado que el de Bran, pero con un museo de artículos medievales muy chulo (a destacar los instrumentos médicos, que daban miedo) y una galería de tiro con arco en la que demostré ser sorprendentemente bueno (una de las tres flechas dio prácticamente en el centro. Que se prepare Robin Hood, que en cuanto me agencie unas mallas verdes le voy a quitar el puesto). ¡Por fin un deporte en el que soy más o menos competente! Otro de los puntos a favor fue que nos incorporamos a un grupo de estudiantes que pasaba por allí y entre unas cosas y otras nos colamos sin pagar. Ah, si, también vimos un desfile militar en mitad de la plaza mayor del pueblo. Entretenido…

La plaza de BrasovLa última parada del día también estuvo bastante bien. La parte central de Brasov está guapa, con edificios antiguos y bien conservados, calles peatonales y tal. No tiene monumentos muy espectaculares, pero toda la ciudad en su conjunto, especialmente la plaza central, es un sito muy agradable para ver. El teleférico, que nos recomendaron visitar, estaba cerrado, por la misma razón que el castillo de Bran. Lo peor, sin duda la comida, porque fuimos a un sitio a priori barato, pero donde nos cobraron el pan y el agua a precios astronómicos, prácticamente lo mismo que el resto de la comida. ¡A Sighisoara!

Nuestro audaz trío llegó a Sighisoara, ciudad a unos cien kilómetros de Brasov, hacia el centro del país, con la frase de Oscar resonando en sus cabezas: "No os preocupéis, ningún problema para encontrar alojamiento". Famosas últimas palabras.

Resumiendo: toda la parte antigua de la ciudad (es la parte más turística, rodeada por la vieja muralla medieval y donde más hoteles hay) estaba a rebosar de turistas. Ni una cama en 2 kilómetros a la redonda. Tras renunciar al plan de ligar con alguna chavala local para dormir en su casa, nos tocó hacer ronda de llamadas a hoteles hasta en contrar uno que nos dió un apartamento para los tres (salón gigantesco, dos baños, habitación grande, desayuno incluido) por un precio razonable. El punto en contra lo puso la recepcionista, que a la pregunta de "un sitio para tomar una cerveza", y vista nuestra cara de españoles, nos dio la dirección de un puti. Marca España, sin duda alguna. Al final volvimos a la ciudad vieja y nos metimos en una especie de bar-cibercafé de estudiantes, donde nos dieron un litro de cerveza por algo más de un Euro.

       La ciudad antigua          A la mañana siguiente nos pusimos a ver la ciudad. El casco viejo es una gozada de La ciudadver; la ciudad antigua todavía está amurallada y mantiene muchas casa de la época (restauradas), la mayoría de ellas museos, restaurantes u hoteles. La verdad es que es la parte de Rumania que mejor preparada está para el turismo de las que he visto.

Aparte de la ciudad en sí, Sighisoara tiene un ayuntamiento con torre del reloj convertida en museo (vas subiendo pisos, cada vez más estrechos hasta que sales fuera a la torre, donde hay muy buenas vistas y carteles señalando hacia las ciudades más importantes, el Polo Norte y el Sur), una estatua de Vlad Tepes, personaje en el que supuestamente está basado Drácula y una iglesia en lo alto de la colina a la que se accede por un camino con techo de madera que parece un túnel que no desentonaría en "Sleepy Hollow". Es una subida considerable pero merece la pena.

Vista la ciudad, nos recogimos a la una y nos volvimos a Bucarest. De este viaje no puedo contar mucho porque me quede dormido en el minuto dos.

Un par de fotos más:

Sube que sube que sube           

La primera es la escalada al teleférico de Brasov. Después de esta cuesta, había aún un porrón de escaleras para subir. La segunda es el "túnel" que había que atravesar en Sighisoaia para subir a la iglesia. En la tercera estamos Jon y yo con nuestro amigo Vlad y en la última estoy yo haciendo gala de mi sentido de la orientación. Fijaos en el cartel de arriba. Palabra que la foto no estaba preparada.

Bueno, un post largo y con fotos para compensar mi falta de interés de los últimos días…

Ah, casi se me olvida. Hay que comentar que han venido dos colegas de Jon e, incluso más importante, ¡Pablo! ¡Si señores, el gallego más internacional está en Bucarest! ¡Que tiemblen las rumanas! ¡Y mi hígado, que tiemble tambien! Os comento mañana (o no, según mi estado permita)

Norog! (Salud!)

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