El Rumaño

January 17, 2007

Marketing (dos rombos)

Filed under: Vida en Bucarest

Visto quiénes han sido los que esta vez han protestado por la falta de actualización, he decidido darles gusto y hablar de sexo. Porque sí.

Sin embargo, en el noble afán de evitar la larga retahíla de gruñidos, gritos, comentarios groseros, piropos de andamio y otras expresiones claramente no publicables en las que se basan mis intervenciones cada vez que surge el tema, he estado leyendo varias novelas de esas que leen las mujeres en lugar de ver porno. Para ampliar vocabulario y tal. Ya sabéis, esas que tienen títulos como las películas de los domingos por la tarde en Antena 3: "Pasión inolvidable", "Infidelidad mortal", "Pasión eterna", "Amor mortal" o mi favorita, "Pasión mortal".

El título los dice todoPues bien, hay un factor común (aparte de la total ausencia de argumento, la pésima calidad de la escritura y el hecho de que a partir de la tercera página sientas que las neuronas están haciéndose el Harakiri)  en todas estas novelas: el pendón desorejado que amenaza con arruinar la felicidad de la protagonista.

Analicemos el personaje: Es pelirroja, con el pelo largo y rizado. La cabeza ligeramente ladeada coquetamente, una sonrisa en los labios pintados, las cejas arqueadas, los ojos marrones que brillan con una mezcla de maldad y confianza en su propio atractivo.

La suavidad de su piel te empuja a mirar hacia abajo, donde el cuello de su vestido está entreabierto y revela un hombro y la parte de arriba de algo que resulta realmente atractivo a cualquier hombre. 

Lleva puesto un vestido hasta las rodillas, de algodón blanco y una sola pieza. En anticipación, esta tentadora mujer ha desabotonado la mitad inferior de su vestido y ha separado ligeramente las piernas, mientras que su mano izquierda explora, justo fuera de tu campo de visión, la piel recién descubierta.

Vale. Suficiente. Dejad los pensamientos sucios. Id a por una ducha fría y volved cuando estéis más calmados. 

Bien, si no os suena, la chica está expuesta en la mayoría de los supermercados de Rumanía. En la sección de medicina y cuidados personales.

Mona:La pendonaEste producto es bastante popular en Rumanía y o al menos está en muchos supermercados. Además, continúa la tendencia del país de vender absolutamente todo, desde seguros de coches a periódicos con fotografías de chicas semidesnudas. Coges una estrella porno, le pegas con Photosop (malamente, además, que se note) una cofia y un par de simbolitos de la Cruz Roja y ¡Presto! ¡Marketing instantáneo!

Eso sí, no tengo muy claro quién compra esto. Siempre he pensado (vale no lo había pensado nunca, pero porque no me interesaba especialmente), que el alcohol de curar lo compraban mujeres de mediana edad, sobre todo aquí. Siguiendo esta idea, suponía que no se iban a sentir cómodas comprando productos que parecen creados por tres adolescentes en una noche de palinca y maría. No me voy a meter con el sistema. Si funciona, adelante…

Para concluir, decir que Mona es propiedad de los hermanos Micula, una pareja de delincuentes-empresarios rumanos que ríase usted de los Dalton. En poco menos de un mes, consiguieron que los demandaran por una cuantía millonaria por fraude y sobornos a altos cargos y amigos del PSD (Partido socialista, ex comunistas), y que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo les concediera un préstamo de 250 millones de euros, innecesario considerando que llevan varios años de beneficios continuados y crecientes.

¡A la rica malversación, señora! ¡Fresquita la tengo! ¡Como colea!

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