Marketing (dos rombos)
Visto quiénes han sido los que esta vez han protestado por la falta de actualización, he decidido darles gusto y hablar de sexo. Porque sí.
Sin embargo, en el noble afán de evitar la larga retahíla de gruñidos, gritos, comentarios groseros, piropos de andamio y otras expresiones claramente no publicables en las que se basan mis intervenciones cada vez que surge el tema, he estado leyendo varias novelas de esas que leen las mujeres en lugar de ver porno. Para ampliar vocabulario y tal. Ya sabéis, esas que tienen títulos como las películas de los domingos por la tarde en Antena 3: "Pasión inolvidable", "Infidelidad mortal", "Pasión eterna", "Amor mortal" o mi favorita, "Pasión mortal".
Pues bien, hay un factor común (aparte de la total ausencia de argumento, la pésima calidad de la escritura y el hecho de que a partir de la tercera página sientas que las neuronas están haciéndose el Harakiri) en todas estas novelas: el pendón desorejado que amenaza con arruinar la felicidad de la protagonista.
Analicemos el personaje: Es pelirroja, con el pelo largo y rizado. La cabeza ligeramente ladeada coquetamente, una sonrisa en los labios pintados, las cejas arqueadas, los ojos marrones que brillan con una mezcla de maldad y confianza en su propio atractivo.
La suavidad de su piel te empuja a mirar hacia abajo, donde el cuello de su vestido está entreabierto y revela un hombro y la parte de arriba de algo que resulta realmente atractivo a cualquier hombre.
Lleva puesto un vestido hasta las rodillas, de algodón blanco y una sola pieza. En anticipación, esta tentadora mujer ha desabotonado la mitad inferior de su vestido y ha separado ligeramente las piernas, mientras que su mano izquierda explora, justo fuera de tu campo de visión, la piel recién descubierta.
Vale. Suficiente. Dejad los pensamientos sucios. Id a por una ducha fría y volved cuando estéis más calmados.
Bien, si no os suena, la chica está expuesta en la mayoría de los supermercados de Rumanía. En la sección de medicina y cuidados personales.
Este producto es bastante popular en Rumanía y o al menos está en muchos supermercados. Además, continúa la tendencia del país de vender absolutamente todo, desde seguros de coches a periódicos con fotografías de chicas semidesnudas. Coges una estrella porno, le pegas con Photosop (malamente, además, que se note) una cofia y un par de simbolitos de la Cruz Roja y ¡Presto! ¡Marketing instantáneo!
Eso sí, no tengo muy claro quién compra esto. Siempre he pensado (vale no lo había pensado nunca, pero porque no me interesaba especialmente), que el alcohol de curar lo compraban mujeres de mediana edad, sobre todo aquí. Siguiendo esta idea, suponía que no se iban a sentir cómodas comprando productos que parecen creados por tres adolescentes en una noche de palinca y maría. No me voy a meter con el sistema. Si funciona, adelante…
Para concluir, decir que Mona es propiedad de los hermanos Micula, una pareja de delincuentes-empresarios rumanos que ríase usted de los Dalton. En poco menos de un mes, consiguieron que los demandaran por una cuantía millonaria por fraude y sobornos a altos cargos y amigos del PSD (Partido socialista, ex comunistas), y que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo les concediera un préstamo de 250 millones de euros, innecesario considerando que llevan varios años de beneficios continuados y crecientes.
¡A la rica malversación, señora! ¡Fresquita la tengo! ¡Como colea!

Lo he reeleido un par de veces y sigo sin lograr encontrar conexión alguna entre tus lecturas de pseudonovelas románticas y el bote de alcohol de sanar. ¿Será un escrito dadaísta y por eso no le veo el sentido? ¿O símplemente le estas dando en exceso a la cerveza rumana?
Por otra parte, en mis años de estudios de marketing y con mi año de experiencia laboral en este ámbito, sólo puedo decir una cosa: el sexo vende. Y a paladas, oiga.
Si en Fly no son todos los anuncios con tías en bolas es porque aún no comprenden mi vasta (con uve) visión comercial.
Comment by Carlos — January 17, 2007 @ 9:38 pm
Teneis la mente perturbada. Mis amigos de asturias como un día no teniamos dinero para el botellón, se compraron alcohol del que dices y lo rebajaron con agua, es para ese tipo de animales para los que está la pelirroja toqueteándose (sin acritud con mis amigos eh?)
Comment by Lucía — January 18, 2007 @ 8:45 am
oiga don alejandro no ha pensado nunca en dedicarse al género erótico-festivo, eso sí debería cambiar su nombre artístico, permítame sugerirle Alex Leafspring (no me pregunteis pero es lo que sale en traducegratis si pones ballestin, español a inglés)
PD: sera que me he bebido ya mucho alcohol de 96º y me fallan las neuronas, pero yo tb veo influencias dadaistas en tu post
Comment by pablo — January 18, 2007 @ 10:11 am
Hay que reconocer el merito a Don Jorge de… (Joé, no me acuerdo de la calle en la q vivíamos en Madrid).. bueno, él le Bautizó como Little Crossbow.. si fueses negro, podrías ser LL´ Crosbah.
Anda q ya mal vamos si ya andamos recurriendo al bote de alcohol…
Comment by Iñigo — January 18, 2007 @ 11:04 am
Yo veo los comentarios y alucino. Entre la amiga de los que beben alcohol de curar, el brotah’ trasnochado y el del ambiente erotico-festivo, solo falta Pedro con su imitación de José Luís López Vázquez (A sus piés, señora! Un amigo, un siervo, un esclavo!) para completar el cuadro.
Comment by Alex — January 18, 2007 @ 3:23 pm
Jajajajaj!! que bueno el Pedro con sus imitaciones!!!! Jajaja, me parto, y mira que nunca le he visto, pero sólo imaginándomele…
Comment by Lucía — January 18, 2007 @ 8:35 pm