El Rumaño

February 28, 2007

La Odisea

La toga, fácilHáblame, o Musa, del hombre de muchas astucias, que recorrió muchos caminos tras haber saqueado la ciudad sagrada de Troya. Muchas fueron las ciudades que vio, y muchos los hombres de los que conoció sus pensamientos, y muchas las penas que sufrió en el mar. Háblame de Odiseo.

O, las crónicas de los becarios rumanos en Grecia.

Partimos un viernes a las 7 de la tarde hacia Atenas, cuna de la cultura y de la homosexualidad (dicen las malas lenguas), los cinco becarios más Iban, con vistas a enriquecernos culturalmente y ver las maravillas de la antigüedad. Si por el camino nos íbamos de farra, mejor.

Llegamos a Atenas sin más armas que el número de teléfono de Lola, unas indicaciones sobre como llegar al rendezvous, grandes dosis de confianza y nuestra astucia. Pronto se demostró que no íbamos preparados para la ocasión.

A ver, Lola nos había dado un teléfono que no era, por lo que nos daba error al llamarla. El punto dos era que no le habíamos dado los nuestros y que no habíamos pedido el teléfono de Elena, la becaria informática, con lo que estábamos completamente incomunicados en una ciudad extraña y sin hablar el idioma. Bien.

Buscando a Lola desesperadamenteDecidimos, sabiamente, reagruparnos y elaborar un nuevo plan de batalla. Entre giros y botellas de coca-cola, llegamos a la conclusión de que lo mejor era plantarnos en su casa y ponernos a cantar clavelitos hasta que apareciera una española o los vecinos llamaran a la policía, una de dos. Afortunadamente, Lola nos localizó a través de mis padres (que tienen mi teléfono español), con lo que no hubo necesidad de poner en marcha el plan.

 Nos fuimos a casa de una becaria de Madrid que acababa de encontrar casa y nos recogimos a una hora más o menos prudente. ¡Íbamos a culturizarnos, leñe, no de borrachera!

TendereteAtenas, como tal, no es que sea gran cosa. Está mucho mejor que Bucarest, desde luego, con calles limpias, edificios que parece que se van a mantener en pie más de cinco minutos y aceras carentes de coches aparcados. Ventajas de venir de una ciudad que es el agujero de Europa.

Hay partes que son completamente turísticas, con chiringuitos y tipos con cds piratas (me compré un backgammon), aunque incluso estas zonas tienen cierto carácter propio que no he visto en otras ciudades.

Miau Las calles son bastante amplias y adoquinadas con un toque especial, y cada vez que miras para arriba ves a Acrópolis, lo que le da un aire muy curioso. Para ejemplos, dos botones: la plaza de justo antes de entrar a las calles de los chiringuitos, y una de las susodichas calles. No se aprecia mucho porque mi patente sensibilidad y buenapersonez llena la fotografía.

Ahora, en cuanto se llega a un monumento, la ciudad se vuelve espectacular. El primer día vimos poquilla cosa, los barrios mas o menos normales y los cafés y bares. Nos dimos una vuelta por la zona de edificios más o menos modernos, que son bastante recientes a pesar de estar construidos con estilo griego antiguo.

 

Uniforme práctico donde los hayaTengo una colección de fotos pa aburrir. Por ejemplo, aquí estamos tres delante del parlamento o algo así. Vale que el edificio no se ve mucho, pero la parte graciosa es el nota con borlas en los pies, y eso que no desfilaba, lo que es espectacular. No me acerco más porque hay otro tipo (este, con uniforme serio), fuera de foto que vigila que los posantes no le hagan ninguna faena al guardia. Dios dijo hermanos, pero no primos.

 

Aquí aparece el menda comiéndose el helado tradicional cuando estamos a -2º en la calle. Luego que me enfrío. Ojo a la sonrisa profident, de todas formas. Creo que es de las mejores que he salido, lo que no es decir mucho. 

 

O esta otra, enseñando mi perfil griego.

Meditando 

Y pasamos a las fotos nocturnas, que obviamente confunden a la cámara, y salen como salen. 

La subida nocturna al monte de nosequegaitas para ver la Acrópolis iluminada desde lejos. La vista es cuando menos espectacular, y las fotos no le hacen justicia, sobre todo porque no hay manera de sacar una en condiciones. La de la izquierda es la mejor que pudimos sacar, mientras que la de la derecha es una que hizo Mai a saber como, que no es muy real pero refleja muy bien la magia que tiene el monumento. 

Al día siguiente, el plato fuerte: el templo a Zeus Olímpico, la ascensión a la Acrópolis con el templo de Atenea Nike y por último un paseillo por el Ágora. Una vez más, espectacular, y una vez más, imposible reflejarlo en fotos, y más cuando me como la calidad para no comerme el espacio del blog.

Esto es lo que viene siendo el templo a Zeus. Todo piedras viejas por el suelo, que diría Gila, pero bonito a fin de cuentas. La foto la hizo un chino que pasaba por allí. Si es que tienen una mano.

Esto es una foto de esas con truco que salió horriblemente mal.

 

Y estas son las fotos de la Acrópolis.

Zxy ByzEl templo de Atenea, con varios notas delantes

Los ZXYBYZ, nuevo grupo de moda entre las atenienses y el templo, que por supuesto estaba en obras. No se por que demonios cada vez que voy a un sitio tiene la dichosa manía de andar en reconstrucción. ¿No ven que se ha tenido de pie 3000 años? ¿Por que no lo dejan así hasta que lo haya visto yo?

 

 

 

Mucha cultura puede cansar. Aquí estoy yo abucheando a actores imaginarios en un teatro de la Acrópolis, para desahogarme, más que nada. 

Booo 

Y la foto chorras del viaje

 

Hala pues. Comunicar mi agradecimiento a nuestras dos caseras, en caso de que me estén leyendo. Un beso pa las dos, y sabed que tenéis techo en Rumanía cuando queráis. 

Ligero, yaLa leche!PS: A, por cierto, no hay fotos de comida, lo cual es raro en mis viajes. Aquí van dos. Ojo a dos cosas: una, la cara de ¿Dónde me he metido? de ambas fotos. Pedí yogur de postre porque creía que sería ligero, pero me soltaron el otro mostrenco. Y dos, la forma de agarrar el tenedor de Javi, que en este viaje se superó a sí mismo (y a los demás) en cuanto a capacidad de engullición. O engulliciaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

February 22, 2007

Día a día, las cosas mejoran

No se si es la resaca de la semana de posts o qué, pero no he tenido excesivas ganas de escribir nada últimamente. La verdad es que he estado bastante de capa caída en general, sin ningún motivo aparente. Lo típico que te levantas de la cama y dices: no tengo ganas de hacer nada. Hoy me quedaría en la cama hasta las dos y deambularía el resto del día por la casa como un zombi, en chándal y zapatillas y con el pelo todo p’arriba. Pegarse toda la tarde comiendo marranadas y estar tirado en el sofá durante horas viendo algo  que normalmente no tocarías con un palo de tres metros (balonmano femenino, la Nascar, la segunda división alemana… algún día tengo que hablar de la televisión deportiva rumana), es opcional.

Lo bonito de este estado es que lo mismo viene que se va. Hoy me he levantado y he visto un paquete de kleenex, lo que me ha recordado una lista que quería hacer desde hace tiempo. Pequeños cambios que hacen la vida más fácil: ya no hay que ir con un pañuelo de tela que hay que devolver al bolsillo una vez usado (puagh).

Hala, tarea para hoy: ¿qué cosas han mejorado nuestra vida en los últimos años? Y no me refiero a cambios radicales como Internet o los teléfonos móviles. Cosas pequeñas que ignoramos a diario. Hay más de las que parece.

February 18, 2007

Las crónicas búlgaras

Filed under: Vida en Bucarest

Domingo, último día de la semana SPAM. Día de Sofía.

Por fin, aunque a estas alturas ya me acuerdo de poco y tengo menos ganas de escribir que antes. Todo sea por mantener las promesas. De todas formas, y como unaimagen vale más que mil palabras, valgan unas fotos para relatar mi estancia en Bulgaria.

Como se puede ver, el turismo fue mayoritariamente gastronómico o nocturno. Justo el tipo de cultura que a mi me gusta.

Ah, también había alguna piedra que otra.

 

Y en el viaje de vuelta, a dormir.

 

February 17, 2007

Límite 48 horas (Parte 3 de 3)

Filed under: Vida en Bucarest

Buenos días por la mañana. Hoy toca contar qué hicieron los becarios polacos por estos lares el fin de semana pasado. Sirva de advertencia a los que tengan intención de venir a este país de perversión, alcohol y decadencia. O al menos eso dicen las guías.

Los valientes becarios se plantaron aquí el sábado de madrugada, y Pedro se ofreció amablemente a traerlos del aeropuerto, mientras los demás los esperábamos en un bar (el salsa, ya que Ana Carnaval estaba presente). Con la gente ya por la cuarta copa después de la fiesta en casa de Ana, es sorprendente que los polacos no se volvieran horrorizados a su país al ver el tipo de gente que somos. Aunque ha decir verdad, los elementos que trajeron eran lo suficientemente espectaculares como para no escandalizarse por nada.

En primer lugar estaba Pablo, el único de nuestra clase en el CECO (Pedro y mía, se entiende). Es el más serio y respetable de los cuatro y mantuvo el tipo durante todo el fin de semana, tanto en los bares como en las madrugadas para ver Bucarest. Le toco dormir en mi casa, al pobre.

A continuación, Roberto, un elemento realmente curioso, como se puede apreciar en la foto robada sin reparo al blog de Pedro. Es el tecnológico y yo ya lo conocía del cursillo, aunque ignoraba sus peculiaridades como la de levantar botellas sin usar las manos o sus improvisaciones poéticas en varios idiomas a la vez. Gran persona en el poco tiempo que estuve con él.

Finalmente, los informáticos Paco y Gueri. Si Javi nos parecía una rareza entre los informáticos por las ganas que tiene de juerga, estos dos nos han convencido de que los informáticos en general son una panda de borrachos capaces de aumentar la demanda de alcohol en un 10% en el país en que se encuentren. Por supuesto, encajaron perfectamente en el grupo :)

En cuanto a la visita, lo tradicional: el twice, el embrión, el salsa 3 y algún otro más que cayó cuando yo no estaba presente. Les llevamos a comer oso (a cien leis por barba, nos salió al doble de los que nos suelen cobrar), a la Mama a por mititeis y al Vogue a por sopa. Lo normal, vamos. Les hicimos el recorrido típico por Bucarest, bajando la calle principal, viendo el palatul y el pequeño casco antiguo. Cada vez me gusta más hacer de cicerone por esta ciudad, aunque el domingo por la mañana me rajé. Deje a Pablo con Pedro y Roberto y me volví a la cama. Estaba muerto, por no decir resacoso (por alguna razón, la noche anterior me habían nombrado miembro del club de informáticos, o de los borrachos, no me acuerdo, y lo celebramos plimplando una botella de vodka a palo seco entre cuatro)

Se fueron contentos, allá a las cuatro de la mañana del lunes. Parece que les gustó, porque nos han prometido cama por allá para cuando vayamos, que espero sea pronto.

 

February 14, 2007

SPAM

Edit: Me he encontrado con que no había publicado esto todavía. Ya os parecía raro que no dijera nada sobre San Valentín, ¿verdad? Nu este problema. Simplemente hago retroceder el post un día y ¡Presto!

Hoy iba sentado en el autobús a la vuelta del curro (esta vez con billete) con tres parejas dándose el lote como a dos metros de mí. También son ganas de tocar las narices, estando todo el autobús vacío. En lugar de ponerme a gritar ¡Buscaos un hotel!, que era lo que debería haber hecho, me puse a darle vueltas al tema este.

Me expongo a todo tipo de críticas, pero este blog no es nada si no es honesto. Va por ustedes. 

A lo mejor es cosa mía, porque yo no soy una persona a la que le guste celebrar los días simplemente porque caigan de una forma u otra en el calendario. Me puedo acordar más o menos de los aniversarios, cumpleaños… pero no porque les conceda importancia, sino porque sé que los demás sí se la dan y quieren que yo me preocupe y me acuerde. Últimamente me he pasado seis meses diciéndole a la gente que tenía un año menos de los que en realidad tengo, por puro despiste, por ejemplo.

Creo que esto es así porque considero más importante dividir mi vida (y la de los demás) por experiencias más que por medidas de tiempo más o menos arbitrarias. A mí no me marco en absoluto el cumplir los 18, pero sí el año que pasé en Southampton y lo que viví allí. Este año no lo recordaré como el 2007, sino el de becario ICEX y será más un conjunto de sensaciones y vivencias que una raya en un calendario.Oooohhh!

Vamos a ver señores, es muy bonito decirle a alguien lo mucho que le quieres, pero ¿por qué tiene que ser el 14 de Febrero? ¿Por qué los hombres (admitámoslo, somos más desmemoriados que ellas para este tipo de cosas y es más probable que se nos pase) tenemos que pasar un examen todos los años? Y sobre todo, ¿por qué demonios tenemos que hacerlo porque a los tipos de marketing se les ocurriera que hacía falta una fiesta entre Navidad y el día del Padre?

Bien, ahora seguro que estáis pensando que soy un cínico o una persona muy poco romántica, que no me gusta por vagancia, que soy un insensible… Permitidme que os de un ejemplo de a como personas románticas pueden no gustarles estas fechas.

Un amigo con opiniones parecidas a las mías (llamémosle M. la inicial no coincide), ya con serias dudas sobre la tradición, empezó a avisar a su novia (L.) que no le iba a regalar nada. Lo que al principio fue un "a mi tampoco me gusta celebrar esta americanada" pasó, poco a poco, a "me podías comprar un detalle". Al final, después de mantener heroicamente mi postura hasta dos días antes, renunció y le compró a L. la primera tontería que vio. L. estaba encantada.

Vale, era sin maceta.Un mes después, cayó en sus manos un libro de papiroflexia. Después de hojearlo, y pasar un tiempo interesante haciendo aviones, encontró un origami con forma de rosa, con tallo y todo. Le dio por hacer 4 o 5, y ya que estaba, pensé en pintarlas y regalárselas a L. Porque sí y porque la chica le gustaba.

Según me dijo, se quedó muy decepcionado por la respuesta de L. A la chica le había hecho ilusión, claro, pero lo consideró más un detalle que una prueba de lo mucho que le gustaba. Como no correspondía a ninguna ocasión especial, el regalo tampoco significaba nada especial. Sin embargo, el regalo de San Valentín supuso para M. una obligación y 5 minutes para bajar al Corte Inglés más cercano. El otro, ocho horas de trabajo y la intención de hacer algo, voluntariamente, para que L. se sintiera mejor. ¿Cuál era más valioso?

Meditad, hijos míos, meditad. 

Edit 2: Llevo 3 de 3 días publicados. Aún a riesgo de hacer promesas que luego no voy a cumplir, he decidido hacer esta la Semana de Posts A Mansalva (SPAM). El SPAM ™ consistirá en una semana de posts, que acabará (espero) con la crónica del viaje a Sofía (JA!). La historia funcionará así:


Lunes 12: Límite 48 horas (parte 1 de 3)

Martes 13: La poderosa Legitimata

Miércoles 14: SPAM (previously: un San Valentín de Muerte)

Jueves 15: Tenemos Chico Nuevo en la Oficina

Viernes 16: Límite 48 horas (parte 2 de 3)

Sábado 17: Límite 48 horas (parte 3 de 3)

Domingo 18: Las crónicas búlgaras (Diós mediante) 

February 13, 2007

La poderosa legitimata

Interrumpo la crónica del fin de semana para contar un par de cosas que han pasado entre ayer y hoy.

Primero, ayer tarde nos pegaron una pillada monumental en el autobús. De los tres que íbamos, sólo Jon tenía papeles. Pedro iba con un billete (sin picar, con lo cual no era válido), y yo llevaba un abono mensual caducado el viernes.

Los revisores son maquiavélicos en su aproximación a la caza y captura de delincuentes. Van en grupos de tres, para bloquear las puertas de salida y encima se camuflan con el resto de los viajeros, para que cuando salte la trampa no haya manera de salirse del bus.

Pues eso, que estábamos de palique y de repente me echan una mano de uñas largas y negras en el hombro y me enseñan una especie de carnet (Tranquilos, soy revisor!). Nosotros comenzamos con el paripe de "nu inteleg", a lo cual el tipo responde trayendo a otra revisora (mayor) que sabía inglés. Visto que allí no iba a quedar títere con cabeza, acudimos a instancias superiores. Tiramos de pasaporte de servicios.

Este bonito documento de un tamaño ligeramente superior a la cartera dice que trabajamos para la Embajada Española y que las Fuerzas del Orden deben ayudarnos en todo lo posible. Mano de santo, señores. Después de una discusión entre los dos revisores,  la que sabe inglés decide pasar del hecho de que llevamos un mes montándonos en autobuses (mi bonomés caducado así lo indica, y Jon lleva uno en condiciones), y nos empieza a enseñar a picar billetes, todo bajo la atenta mirada del otro garrulo, al que no le hacía ninguna gracia el tema. Y nosotros poniendo cara de interés y haciéndonos los tontos (Yo sé que tu sabes que yo se como hacer lo que me estás contando). Cosas de la integración europea.

Otra cosa, hoy me he enterado de que ha muerto Alejandro Finisterre (nom de plume de Alejandro Campos Ramírez), poeta, inventor y editor. Este Gallego hijo de familia pobre, exiliado con el franquismo y vuelto a España con la transición, fue presidente de la Editorial Finisterre y miembro de la Real Academia Gallega. Demócrata, enemigo de las disputas y siempre atento a las necesidades de los demás, Alejandro falleció por una úlcera de diodeno rodeado de amigos, familia y vecinos. Había dedicado los últimos años de su vida a la promoción de la obra cultural, apoyando a jóvenes poetas españoles y latinoamericanos. Cuando murió, era el albacea del testamento del poeta León Felipe.

Lamento no haber leído nada de este poeta semidesconocido, pero me resulta necesario escribir este breve obituario, ya que la mayoría de los españoles le debemos, sin saberlo, muchas horas de ocio. Probablemente será una contribución menor, y el mismo no le daría mayor importancia, pero yo, como persona rústica y primaria que soy, le doy mucho más valor.

Entre sus aportaciones a la humanidad, se encuentra el hecho de haber sido el inventor del futbolín.

Rindamos un sincero homenaje a Alejandro Campos Ramírez, creador del entretenimiento a 20 duros las once bolas, y causante del 78% de las peyas de la Universidad de Zaragoza.

February 12, 2007

Límite: 48 horas (Parte 1 de 3)

Filed under: Vida en Bucarest

Buenas. Muchas cosas que contar en este fin de semana. Como es de lo único que tengo fotos por el momento, este post queda dedicado a la fiesta de la casa de Carnal Carnaval.

The following takes place between 18:00 and 1:20, on the day of the inaguration party of Carnal’s new home. Events occur in real time.

Ana, ex becaria Tecnológica, llevaba un par de meses buscando casa, después de que Pedro ocupara la suya cuando se fue, sin tener la mínima caballerosidad y volver a ofrecérsela cuando la chica volvió para su segunda fase. Por fin, tras ver varios pisos y sufrir un sinnúmero de rumanadas por el camino, nos comentó que ya había encontrado dónde caerse muerta. Se podía oler la fiesta en el ambiente.

Mi fin de semana empezó cuando Ana mandó un mensaje para decirnos la hora a la que nos podíamos pasar. En lugar de apuntarlo y echarme a dormir la siesta, no se me ocurre más que mandar una confirmación y añadir "si necesitas que te eche una mano, ya sabes." Todo el mundo estará de acuerdo en que la continuación lógica era "ya sabes, llama a cualquiera de los demás", pero esta chica debió entender "ya sabes, llámame". Bah.

Con las manos en la masaResumiendo, que allí me planté a las seis de la tarde, con media docena de barras de pan y las perolas más grandes que tenía en casa. Me encontré con Oscar, al que también habían reclutado, y me dedique ayudar, organizando la logística (llamando a Jon para que trajera lo que Carnal se iba dando cuenta que faltaba) y trabajando de alesvespor (Ales, ves por esto, Ales, ves por aquello). Oscar, mientras tanto, leía el periódico con fruición y comentaba las noticias, cosa que nosotros agradecíamos con comentarios tan oportunos y ocurrentes como "trabajas menos que el sastre de Tarzán" o "eres más vago que la chaqueta un guardia"

A las 9:30 empezaron a acudir los invitados, el popurri tradicional de españoles ex-becarios y trabajadores de inmobiliarias. Se encontraron con una cena que, aunque escasa, estaba acompañada con suficiente alcohol para hacer que se fuera el hambre, pero con el inconveniente de que acabamos todos como cubas (especialmente el trío de adelantados, que se habían plimplao dos botellas de vino en ayunas)

Con la fiesta en pleno apogeo y la bebida corriendo a mares (algunas veces por el suelo) Pedro, bellísima persona él, se fue a recoger a los de Varsovia al aeropuerto a la 1. Poco después abandonamos la casa como los de Gran Hermano, aunque todos a bulto y no de uno en uno. Como una imagen vale más que mil palabras y me estoy cansando de escribir, os dejo flashes de lo que pasó en la fiesta. A fin de cuentas, en mi memoria hay agujeros que ocupan los espacios entre las fotos, así que tampoco iba a poder poner otra cosa.

 

Momentos estelares de la cena:

La fiesta en pleno apogeo Las tres mellizas Sin palabras Aquí, unos amigos

El punto y la iManolo, agarrando la fregona por tercera vez De izquierda a derecha: La fiesta en pleno apogeo. las únicas tres niñas que había, que casualmente eras las tres únicas que bailaban (Vanesa, Maialen y la Carnal, orgullosa propietaria del piso). Ibán, el vasco vestido, del cual cuanto menos se diga, mejor. Después, Oscar (él es así), Ibán y Javi (derecha), que no se movió de la mesa de la comida "porque le dolían los tobillos"

Segunda línea, nuestro ex-analista de la semana pasada, con su jersey atado a la altura de los sobacos y Rodolfo. A mano diestra, Manolo, la decimoquinta o decimosexta vez que cogió la fregona para limpiar el suelo.

 

 

Pues eso es todo por el momento. Queda contar el resto de la noche y las aventuras de los becarios polacos en Bucarest. Hasta entonces:

Los peligors del alcohol ESO ES TO, ESO ES TO, ESO ES TODO, AMIGOS!

February 9, 2007

Tomadura de Pelo

Filed under: Vida en Bucarest

Procastinate: una bonita palabra inglesa que no tiene traducción en español, al menos que yo sepa. Viene a significar "dejar alguna tarea para más adelante". Eso es lo que estado haciendo con mi post de Bulgaria y lo que voy a seguir haciendo, al menos durante un post más.

Anteayer fui a la peluquería con Iván. No lo tenía planeado, pero ya que me crucé con él e iba para allá, me apunté. Eso significa que no hubo tiempo para prepararse las frases necesarias (las clases de rumano se han pospuesto por una serie de motivos ajenos a la organización, permanezcan en sintonía), que luego resultan igualmente inútiles, pero que al menos te dan cierto nivel de confianza.

Así que allí entramos, Iván con soltura, yo haciendo la uve con los dedos para indicar que quería raparme. Además, me tocó un tipo que más parecía un portero de discoteca (pelo rapado, tatuaje en el brazo…) que un peluquero, lo que me hizo temer que iba a salir de la peluquería estilo Mohawk.

Al final no fue así. El tipo cortaba un poco y esperaba a que yo le dijera "mas". Mi única frase en rumano "pentru doi/doua/loquesea lunii", que viene a ser, "que me dure un par de meses", solo consiguió una mirada de incomprensión. Pero bueno, al final no quedó tan mal. Un par de cosas curiosas:

Para quitar los pelos ya cortados de la tijera, le pegaba un golpecito con un peine metálico que estaba usando. Todavía tengo el "ting" que hacía con cada golpecito rebotándome dentro de la cabeza. Segundo, los peluqueros no pueden cortar el pelo sin hablar. A pesar de mi patente incapacidad para comunicarme, el tío se tiró media hora de palique, aparentemente llevando las dos partes de la conversación. Y cuando se quedaba sin tema, mascullaba y hacia "hmmmnn". Miedo al silencio o incapacidad de concentrarse en su trabajo, una de dos.

Este fin de semana vienen los chicos de Polonia del ICEX. A ver qué tal le va la vida a Pablo y compañía.

February 6, 2007

Il choteadore

Filed under: Vida en Bucarest

Hola de nuevo. 

Hace mazo que no escribo, pero la verdad es que esta semana se me estaba haciendo muy cuesta arriba ponerme delante de un ordenador y escribir. Simplemente no encontraba las palabras. Cosas del bloqueo mental y del Alzeimer. No he mirado siquiera los comentarios anteriores, que me da miedo.

Curioso de todas formas esto del blog. Viendo el calendario este a mano derecha veo que, por ejemplo, no escribo los fines de semana, que es cuando en teoría, tengo más tiempo. A lo mejor es que escribo para olvidarme del curro. Yo que sé.

A lo que iba. Tengo como cinco hojas de Word escritas sobre el viaje a Sofía, pero no me gusta como queda. Son parrafillos sueltos que no hay dios que se aclare con ellos, con lo que hasta que no me aclare y los organice un poco no los voy a poner. Visto esto, voy a salir por otro lado que sí que tengo ganas de contar.

Me he hecho un mecenas de la cultura. Bueno, más bien, el sábado fui a la ópera, y lo gordo es que fui yo quien lo sugirió, no tengo muy claro el porqué. Supongo que porque nunca había ido antes.

Con las entradas en la mano, y poca o ninguna vuelta atrás, me resigne a mi destino y empecé a pensar en lo que se avecinaba. El primer paso era elegir atuendo. Lamentablemente, mi primera opción de ir vestido con traje oscuro, bastón con puño de diamante, una capa de terciopelo negra y una máscara blanca (uniforme estándar para ir a la opera), fue derribada rápidamente por los cañones del S.S.Gigi, que se tomaba la cosa en serio. El sombrero de copa también estaba fuera de lugar, aparentemente, por lo que al final me toco ir con una simple corbata. Eso sí, llevaba en el bolsillo una medalla de la segunda guerra mundial en caso de que hubiera que ponerse chulo con alguien (el por qué tengo una medalla así tendrá que esperar al recuento del viaje a Bulgaria.)

Nos juntamos Oscar, Ivan, Jon, Mai, Javi (que llegó tarde), y yo. Estaba nevando bastante esa noche, con lo que el edificio de la ópera estaba francamente chulo. Sin tener mucha idea de lo que nos esperaba, entramos y esperamos a escuchar los primeros compases de “Nabucco” Para los que no hayan visto la ópera, que supongo que serán dos o tres, gente culta como vosotros, la historia va más o menos así:

Acto primero: Blancos contra rojos

Tenemos dos equipos, los buenos (que son los judíos y van de blanco) y los malos (los babilonios, que van de rojo). Los malos van ganando la guerra por goleada, y los buenos se han escondido en su templo a llorar y tal. El jefe de los judíos (Zacarías, sacerdote mayor del Templo, el es el jefe porque tiene la barba blanca y más larga que los otros), tranquiliza a su equipo: Dios les ha concedido un rehén, la hija menor (Fenena, una señora de unos setenta tacos y espeso y cuidado bigote) de Nabuco, rey de Babilonia. No tengo muy claro por qué Dios no se cepilla al ejercito babilónico, o mata al rey, o algo más directo, pero “los caminos del Señor son inescrutables” y todo eso. Zacarías encomienda Fenena a Ismael, un joven soldado judío interpretado por un tipo de 63 años.

La trama se complica: Fenena e Ismael se quieren, a pesar de conocerse desde hace un par de minutos. En mitad de una dramática aria, Abigail (la otra hija de Nabuco, la mala de la película) entra con soldados babilonios disfrazados de judíos (que hablan hebreo a la perfección y han escondido sus lanzas y escudos pintados de rojo fácilmente debajo de sus capas, porque si no, no entiendo como se pueden meter hasta la cocina con tanta facilidad) y los pilla in fraganti.

Bien, aparentemente Abigail tiene un ataque de celos y declara su amor por Ismael (que las das, hijo mío, que las das). Mientras Ismael, aturdido por verse el centro de las atenciones de dos orondas y sesentonas señoras, intenta quitarse de encima a la pesada (literal y figuradamente) de Abigail (y por qué no la secuestra también? Dos rehenes son mejores que uno.), Fenena, en un intento de llamar la atención, se convierte al judaísmo. Así, por las buenas.

Cuando entra Nabuco, Zacarías, hombre santo, amenaza con matar a Fenena si no se retira, demostrando que el fin sí justifica los medios. Afortunadamente, porque si no la ópera se acabaría muy pronto, Ismael la salva cogiendo la daga de Zacarías por el filo, aparentemente sin cortarse. Fin del primer acto.

Acto segundo: Deux ex Machina

Nabuco está de picos pardos en la guerra, y ha dejado a Fenena de regente. Abigail está que trina, lógicamente, y encima ha descubierto que no es hija de Nabuco, sino una esclava (Sí, Ricardo Alfonso, no sos hijo de tu mamá. Sos hijo de la Cristal. Pom Pom POOOOMMM). Con el rebote que lleva, decide dar un golpe de estado.

Nabuco vuelve en el momento oportuno, se ríe de los judíos y de los babilonios, de Dios y de Baal, y, pasando de todo, se declara dios. Alguno de los dos dioses (mi voto va con Baal. El de los judíos había pasado bastante de todo hasta ahora, a pesar de los palos que le estaban dando a su pueblo) le tira un rayo (el tío sigue cantando un rato, eso sí, vaya peazo de aguante), y Abigail toma la corona. Todos se inclinan (judíos incluidos, vaya hipócritas)

Acto tercero: La familia bien, gracias

Riña familiar entre Nabuco y Abigail. Uno le dice que no puede ser reina, que es una esclava, y la otra, en lugar de irse de casa, le echa a él. A las mazmorras, en concreto. Mientras tanto, los judíos se quejan.

Acto cuarto: El gran final

Nabuco se despierta en la cárcel, recuperado del rayo que lo había dejado tarumba. A la desesperada, se convierte al judaísmo (lo hacen mucho, estos babilonios), justo antes de que soldados leales entren a rescatarlo (seguro que se está arrepintiendo. Con lo bien que vivía siendo Baalista, o como se diga.) Con sus soldados, va y recupera el trono.

El rey impide la ejecución de todos los judíos, Fenena incluida, ordenada por Abigail, llegando en el último segundo, como el GRAN MALDITO HEROE que es. Abigail, viendo lo que le espera, se envenena y se muere con una canción en los labios.

Fin

La obra estuvo muy bien, para ser la primera a la que iba. Es para repetir, dentro de algún tiempo. Eso sí, me quedaron algunas dudas: primero, ¿cómo se mantenían en pie los templos y palacios de la antigüedad? Aparentemente sólo tenían un par de columnas de cartón piedra como soporte. Segundo, ¿de qué estaban hechas las espadas? Esta gente se pasa media obra cociéndolas por el filo sin mucho problema. Tercero: ¿Por qué son tan descuidados con los documentos importantes? Abigail deja tirado el pergamino que explica sus orígenes durante dos actos enteros. Es sorprendente que nadie lo recoja y la depongan. Cuarto: Más un comentario que una pregunta. El cristal brilla bastante más que los diamantes, probablemente porque tiene más que demostrar. Casi no podía ni mirar a Nabuco de lo que deslumbraba el chaval. Finalmente: ¿Por qué tardan tanto en morir? ¿Y por qué siguen cantando?

 

Después de la ópera nos fuimos Oscar, Javi, Mai y yo a comer algo por ahí y acabamos (como no), comiendo pasta. Estoy hasta las narices. Menos mal que hoy vamos a la Mama, y me voy a enchufar media docena de mititeis que voy a volver rodando.

Un día de estos (ya me da miedo dar fechas concretas), la saga del viaje a Bulgaria.

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