Límite: 48 horas (Parte 1 de 3)
Buenas. Muchas cosas que contar en este fin de semana. Como es de lo único que tengo fotos por el momento, este post queda dedicado a la fiesta de la casa de Carnal Carnaval.
The following takes place between 18:00 and 1:20, on the day of the inaguration party of Carnal’s new home. Events occur in real time.
Ana, ex becaria Tecnológica, llevaba un par de meses buscando casa, después de que Pedro ocupara la suya cuando se fue, sin tener la mínima caballerosidad y volver a ofrecérsela cuando la chica volvió para su segunda fase. Por fin, tras ver varios pisos y sufrir un sinnúmero de rumanadas por el camino, nos comentó que ya había encontrado dónde caerse muerta. Se podía oler la fiesta en el ambiente.
Mi fin de semana empezó cuando Ana mandó un mensaje para decirnos la hora a la que nos podíamos pasar. En lugar de apuntarlo y echarme a dormir la siesta, no se me ocurre más que mandar una confirmación y añadir "si necesitas que te eche una mano, ya sabes." Todo el mundo estará de acuerdo en que la continuación lógica era "ya sabes, llama a cualquiera de los demás", pero esta chica debió entender "ya sabes, llámame". Bah.
Resumiendo, que allí me planté a las seis de la tarde, con media docena de barras de pan y las perolas más grandes que tenía en casa. Me encontré con Oscar, al que también habían reclutado, y me dedique ayudar, organizando la logística (llamando a Jon para que trajera lo que Carnal se iba dando cuenta que faltaba) y trabajando de alesvespor (Ales, ves por esto, Ales, ves por aquello). Oscar, mientras tanto, leía el periódico con fruición y comentaba las noticias, cosa que nosotros agradecíamos con comentarios tan oportunos y ocurrentes como "trabajas menos que el sastre de Tarzán" o "eres más vago que la chaqueta un guardia"
A las 9:30 empezaron a acudir los invitados, el popurri tradicional de españoles ex-becarios y trabajadores de inmobiliarias. Se encontraron con una cena que, aunque escasa, estaba acompañada con suficiente alcohol para hacer que se fuera el hambre, pero con el inconveniente de que acabamos todos como cubas (especialmente el trío de adelantados, que se habían plimplao dos botellas de vino en ayunas)
Con la fiesta en pleno apogeo y la bebida corriendo a mares (algunas veces por el suelo) Pedro, bellísima persona él, se fue a recoger a los de Varsovia al aeropuerto a la 1. Poco después abandonamos la casa como los de Gran Hermano, aunque todos a bulto y no de uno en uno. Como una imagen vale más que mil palabras y me estoy cansando de escribir, os dejo flashes de lo que pasó en la fiesta. A fin de cuentas, en mi memoria hay agujeros que ocupan los espacios entre las fotos, así que tampoco iba a poder poner otra cosa.
Momentos estelares de la cena:
De izquierda a derecha: La fiesta en pleno apogeo. las únicas tres niñas que había, que casualmente eras las tres únicas que bailaban (Vanesa, Maialen y la Carnal, orgullosa propietaria del piso). Ibán, el vasco vestido, del cual cuanto menos se diga, mejor. Después, Oscar (él es así), Ibán y Javi (derecha), que no se movió de la mesa de la comida "porque le dolían los tobillos"
Segunda línea, nuestro ex-analista de la semana pasada, con su jersey atado a la altura de los sobacos y Rodolfo. A mano diestra, Manolo, la decimoquinta o decimosexta vez que cogió la fregona para limpiar el suelo.
Pues eso es todo por el momento. Queda contar el resto de la noche y las aventuras de los becarios polacos en Bucarest. Hasta entonces:

Como q “del cual cuanto menos se diga mejor”!?!?!? Menuda fama! Me gusta el resumen, pero maldita sea la foto esa!!Menos mal q soy fotogenico…
Comment by Iban — February 12, 2007 @ 7:19 pm