Baby Einstein
Ayer estuve en una librería rumana (iba a por un café, no os creáis que me iba a culturizar) y vi una cosa que me resultó curiosa. Los vídeos Baby Einstein.
Para los que no tengan mucha idea de de qué va el tema: Baby Einstein es el timo más provechoso del mundo, aparte de los estados unidos reconstruyendo lo que han bombardeado. Un tipo en San Francisco descubrió un estudio que aseguraba que los niños (y fetos) que crecían escuchando a Mozart (y no a otros compositores, sólo a Mozart) se volvían más listos. Superniños o algo.
El zagal tuvo la genial ocurrencia de que, además, a los padres les molaría gastarse pasta en que sus hijos estuvieran rodeados de cosas culturales, sobre todo teniendo en cuenta que el proceso no requiere ningún control paterno, más allá de comprobar de vez en cuando si el chaval se ha quedado sopa.
Así que se le ocurrió la idea de crear los vídeos Baby Einstein, donde se suceden imágenes de juguetes con música clásica de fondo, no sólo de Mozart, que se acabaría muy pronto el chollo, estudio o no estudio. Si la televisión dice que vale todo, vale todo.
Lo divertido de esto es que la compañía que monta los videos no paga por los juguetes (hay tiendas que se los prestan por el privilegio de aparecer en el vídeo), por la música (sin copyright), o por los niños. Creo.
Resumiendo, que por cuatro duros que cuesta un DVD y el transporte la compañía carga 20 dólares el DVD. La verdad, grabaciones en video de “el conciertazo”, o simples CDs de música harían el mismo trabajo, pero bueno. Allí la credibilidad de cada uno.
No se si sentirme orgulloso de lo que una persona está dispuesta a hacer por sus hijos, deprimido por la estupidez y credibilidad de la especie o envidioso porque no se me ha ocurrido a mí.
Por cierto, al final me quedé sin café. Había una lectura de poesía o algo así en la cafetería y no nos dejaron entrar. Culturetas de las narices…
Alex dixit.
