La Primavera Trompetera
Ayer fue 1 de marzo, primer día de la primavera y promesa de nuevos y mejores tiempos donde las bufandas darán paso a las minifaldas. Un par de cosas que comentar sobre estas fechas tan entrañables.
Al igual que en Bulgaria, aquí también se celebra el Martisor. La historia consiste en regalarle a las mujeres un colgantillo más o menos hortera y voluminoso, que ellas deben llevar orgullosas durante todo el día. Quién lea este blog ya conocerá mis opiniones sobre San Valentín y otras pazguateces similares, pero tengo que reconocer que el asunto este me hizo gracia: en primer lugar, porque se celebra algo que tiene sentido (comienzo de la primavera), en segundo lugar porque el regalo ya está establecido, y en tercer lugar, porque el regalo es en teoría una cuerdecilla roja y blanca, pero los vendedores ambulantes han conseguido aumentar sus beneficios colgando de la cuerda un zarrio de aleación de aluminio y pan mascado. Tal nivel de vendehumismo me resulta simpático.
Segundo tema: ayer apareció la Consejera por televisión. España es grande en Rumanía.
Tercera y última por hoy: Me he convertido en un escritor publicado, al menos en la web del ICEX. Ayer mandé mi primer estudio de mercado, aunque no sé si lo han subido ya. Como no hay buena acción sin recompensa, me han caído un par más. A ver si esta vez tardo menos, leñe.
Por cierto, estamos a 10 graditos en la calle, la mejor temperatura en semanas. A ver si me quito el resfriado que arrastro desde Grecia y me motivo para darlo todo este finde.
Noroc!
