El Rumaño

March 5, 2007

¡Una silla! ¡Una silla! ¡Mi reino por una silla!

Filed under: Vida en Bucarest

Los rumanos son gente lista. Es algo cultural. Desde que los romanos empezaron a meter sus narices imperiales en Moesia, la gente nacida en Rumanía han aguantado siglos de pobreza, hambre y privaciones. Quizá por ello, han desarrollado una aptitud para aprovechar todo lo aprovechable y sobrevivir por sus propios medios, especialmente arraigada durante la época comunista.

Rumano típicoPregúntale a un rumano cuál es la mejor marca de Palinca para comprar y te mirará como si fueras un bicho raro. Acto seguido, comentará que las botellas de Palinca disponibles en el mercado son una imitación de la verdadera palinca y que una discusión sobre los pros y los contras de cada marca es una pérdida de tiempo porque son, todas y cada una de ellas, basura. ¿Quién sino un turista recién llegado a Bucarest puede querer pagar por algo tan superficial como una nueva, desinfectada botella de imitación de alcohol corporativo cargado de impuestos. No, el rumano llamará a su primo, que tiene un amigo cuyo abuelo tiene una destilería clandestina en los bosques moldavos y que puede mandarla por microbus en garrafas de apa plata de 5 litros, en dos semanas como máximo. Esa es la auténtica Palinca, y está hecha de manzanas y hierbas (bueno, mayormente), y cuesta la cuarta parte. El tío Popa lleva años bebiéndola y ni siquiera se ha quedado ciego.

¿Ir al NIC a por comida? No. Porque te cobran las bolsas. Mejor llévate estas 12 bolsas que he estado utilizandoNo hay escalera? No hay problema! durante años para llevar kilos y kilos de manzanas y Coca-Colas cada vez que hay una oferta apetecible, con las asas reforzadas con cinta aislante y aún así estiradas hasta límites insospechados.

En Rumanía nadie lleva su Dacia de 20 años al taller. No, mejor me pasas la cuerda que mi abuela hizo en el pueblo y el martillo hecho con partes sobrantes de otras herramientas, y la botella de Tchuica del asiento de atrás.

A la hora de crear una empresa, uno de los múltiples problemas que te ponen es que tus cuentas deben ser llevadas por un contable titulado. Por supuesto, no le vas a pagar a un extraño un duro más de lo necesario. No: ayer tu colega habló con su hermana. Resulta que la nueva novia de un amigo de su hermano es contable en una pequeña compañía al otro lado del pais, y puede resolverlo todo sin ningún tipo de problema.

No compres fruta: planta cebollas y tomates en el balcón. No tires nada: puede ahorrarte 2 leis dentro de 15 años. No cojas un taxi: tienes dos piernas. No pongas la calefacción: ponte más capas de ropa…

Esto significa que no hay nadie mejor que tener a tu lado en una emergencia que un rumano. McGyver no puede hacer nada sin su navaja, y el Equipo A solo funcionaba cuando los encerraban en una mina con material de soldadura y metal en abundancia. Un rumano puede, en caso de emergencia y sólo con los materiales que lleve en los bolsillos o guarde en su Dacia: a) hacer fuego, b) preparar una comida, c) montar una central nuclear de bolsillo portátil con la que proporcionar energía a su cúpula geodésica autosuficiente y d) hacerlo por menos de 10 euros.

El problema aparece cuando tú quieres algo que a ellos les parece una extravagancia, como por ejemplo, una silla. 

Y en esta situación nos encontramos cuando Ion y yo le dijimos a la casera que las sillas de nuestra casa estaban completamente desencajadas y que se caían si las mirabas mal. Ante nuestra sugerencia de comprar nuevas (van a abrir un IKEA de aquí a nada en Bucarest) nos dijo que no, que mejor le pedía a un primo suyo un poco de cola de carpintero, y que las podíamos arreglar nosotros mismos.

 Mi trono

Vale… 

Me veo comiendo en el suelo. 

3 Comments »

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  1. Absolutamente genial el post.Te has superado a ti mismo.

    Hay más verdad en lo que cuentas sobre el rumano medio en este post que en toda la “Crítica de la Razón Pura” de Kant, ya la leas al derecho, al revés, saltando los capítulos como en Rayuela o utilizando métodos cabalísticos.

    Mi casera también me trajo a casa a un seudo-electricista a arreglar un problema con la luz. Tras examinar cuidadosamente la situación e impregnar mi casa con su penetrante aroma, concluyó que para arreglarlo habría que… llamar a un electricista de verdad. De esto hace un mes. Seguimos esperando.

    Comment by Gigi — March 5, 2007 @ 7:50 pm

  2. Jajajajaja!!! A ver si se te pega algo y cuando vuelvas a Ejpaña puedes dedicarte a hacer bricomanía!!!
    Los caminos del Icex son inescrutables, ouhh yeah!!

    Comment by Lucía — March 6, 2007 @ 8:49 am

  3. Ciertamente genial, como ya ha comentado Gigi. Pero no sería justo dejar la imagen del rumano medio así.

    Algunos no son capaces de hacer la o con un canuto.

    Comment by Banyu — March 8, 2007 @ 5:01 pm

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