El Rumaño contraataca
Bueno, creo que llega el momento de tomar una decisión drástica:
Me piro. Sigan el link para saber adonde.
Bueno, creo que llega el momento de tomar una decisión drástica:
Me piro. Sigan el link para saber adonde.
Últimamente he estado trabajando en un nuevo concepto de blog. Es un sistema innovador y bastante arriesgado al que me gusta llamar "escribir por adelantado". Consiste en ir escribiendo según se me ocurran las ideas y guardar borradores en vez de esperar a tener posts completos. Lamentablemente el hombre propone y Dios dispone. Lease "yo" en lugar de "el hombre", "blogsome" en vez de "Dios" y "ha decidido eliminar todos los borradores vaya usted a saber por qué" por "dispone".
Lejos de tomar la salida fácil y tirar el ordenador por la ventana, decidí utilizar mi amplio conocimiento informático e investigar la causa del problema. Esta mañana he deducido que sólo hay una razón posible por la que mi ordenador se comporte de esta forma tan rara: un demonio.
Sí, niños y niñas. Mi portátil está poseído.![]()
He llamado a un cura de estos ortodoxos, a ver si me exorcizaba el portátil. El señor estaba muy entusiasmado, hasta que ha descubierto que tengo 25 tacos. Me ha dicho que no va a poder ser, pero que si tengo alguna prima de menos de 15, que intentará hacer un hueco en su agenda.
El Plan B es pasárselo al InformátiCojo, a ver si tiene algún tipo de Poderes y me puede ayudar.
Alex Dixit
Por cierto, nos piramos a la Bucovina (norte de Rumanía) 5 días. No se si entraremos en Ucrania o no, porque con el follón que tienen ahí montado cualquiera se acerca.
Ayer estuve en una librería rumana (iba a por un café, no os creáis que me iba a culturizar) y vi una cosa que me resultó curiosa. Los vídeos Baby Einstein.
Para los que no tengan mucha idea de de qué va el tema: Baby Einstein es el timo más provechoso del mundo, aparte de los estados unidos reconstruyendo lo que han bombardeado. Un tipo en San Francisco descubrió un estudio que aseguraba que los niños (y fetos) que crecían escuchando a Mozart (y no a otros compositores, sólo a Mozart) se volvían más listos. Superniños o algo.
El zagal tuvo la genial ocurrencia de que, además, a los padres les molaría gastarse pasta en que sus hijos estuvieran rodeados de cosas culturales, sobre todo teniendo en cuenta que el proceso no requiere ningún control paterno, más allá de comprobar de vez en cuando si el chaval se ha quedado sopa.
Así que se le ocurrió la idea de crear los vídeos Baby Einstein, donde se suceden imágenes de juguetes con música clásica de fondo, no sólo de Mozart, que se acabaría muy pronto el chollo, estudio o no estudio. Si la televisión dice que vale todo, vale todo.
Lo divertido de esto es que la compañía que monta los videos no paga por los juguetes (hay tiendas que se los prestan por el privilegio de aparecer en el vídeo), por la música (sin copyright), o por los niños. Creo.
Resumiendo, que por cuatro duros que cuesta un DVD y el transporte la compañía carga 20 dólares el DVD. La verdad, grabaciones en video de “el conciertazo”, o simples CDs de música harían el mismo trabajo, pero bueno. Allí la credibilidad de cada uno.
No se si sentirme orgulloso de lo que una persona está dispuesta a hacer por sus hijos, deprimido por la estupidez y credibilidad de la especie o envidioso porque no se me ha ocurrido a mí.
Por cierto, al final me quedé sin café. Había una lectura de poesía o algo así en la cafetería y no nos dejaron entrar. Culturetas de las narices…
Alex dixit.
No me gusta presumir de tener razón, más que nada porque si lo hiciera no pararía nunca, pero hoy me toca reivindicarme. Mi post de hace varios días tiene más razón que un Santo.
Hace poco nos toco bajar a Jon y a mí a pagar los gastos de comunidad del mes. Por esas fechas, el señor del cuarto había inundado la casa, pero los fontaneros no podían entrar porque el tipo estaba en América. Tuvieron que llamar a la policía y tirar la puerta abajo, y hasta que obtuvieron la autorización estuvimos varios días sin agua en el baño.
Dejando aparte el hecho de que separar la llave de paso del baño y de la cocina sea una gran idea (y demuestra el número de veces que esta gente se queda sin agua en uno de estos dos sitios), estuvimos hablando con la administradora del edificio. Esta mujer, que es mucho más maja desde que la entendemos y nos entiende, nos recomendó, sin un ápice de vergüenza, que tuviéramos un par de barriles de 50 litros en el baño, que esto pasa mucho. Valeee…
¿Cómo puede tener una ciudad que es la capital de un país de la UE estas infraestructuras? Menos mal que se arregló antes de que me tocara ducharme otra vez (cada 15 días, haga falta o no), pero cosas como esta te hacen darte cuenta de lo atrasado que va este país en algunas cosas, y de cómo los fondos de la Unión se van filtrando por quién sabe que ranuras para acabar en manos de los cuatro de siempre en lugar de en cosas necesarias.
Ah, por cierto, este finde he ganado ocho partidas de mus seguidas. Esto no vuelve a pasarme en la vida.
Alex dixit
Los rumanos son gente lista. Es algo cultural. Desde que los romanos empezaron a meter sus narices imperiales en Moesia, la gente nacida en Rumanía han aguantado siglos de pobreza, hambre y privaciones. Quizá por ello, han desarrollado una aptitud para aprovechar todo lo aprovechable y sobrevivir por sus propios medios, especialmente arraigada durante la época comunista.
Pregúntale a un rumano cuál es la mejor marca de Palinca para comprar y te mirará como si fueras un bicho raro. Acto seguido, comentará que las botellas de Palinca disponibles en el mercado son una imitación de la verdadera palinca y que una discusión sobre los pros y los contras de cada marca es una pérdida de tiempo porque son, todas y cada una de ellas, basura. ¿Quién sino un turista recién llegado a Bucarest puede querer pagar por algo tan superficial como una nueva, desinfectada botella de imitación de alcohol corporativo cargado de impuestos. No, el rumano llamará a su primo, que tiene un amigo cuyo abuelo tiene una destilería clandestina en los bosques moldavos y que puede mandarla por microbus en garrafas de apa plata de 5 litros, en dos semanas como máximo. Esa es la auténtica Palinca, y está hecha de manzanas y hierbas (bueno, mayormente), y cuesta la cuarta parte. El tío Popa lleva años bebiéndola y ni siquiera se ha quedado ciego.
¿Ir al NIC a por comida? No. Porque te cobran las bolsas. Mejor llévate estas 12 bolsas que he estado utilizando durante años para llevar kilos y kilos de manzanas y Coca-Colas cada vez que hay una oferta apetecible, con las asas reforzadas con cinta aislante y aún así estiradas hasta límites insospechados.
En Rumanía nadie lleva su Dacia de 20 años al taller. No, mejor me pasas la cuerda que mi abuela hizo en el pueblo y el martillo hecho con partes sobrantes de otras herramientas, y la botella de Tchuica del asiento de atrás.
A la hora de crear una empresa, uno de los múltiples problemas que te ponen es que tus cuentas deben ser llevadas por un contable titulado. Por supuesto, no le vas a pagar a un extraño un duro más de lo necesario. No: ayer tu colega habló con su hermana. Resulta que la nueva novia de un amigo de su hermano es contable en una pequeña compañía al otro lado del pais, y puede resolverlo todo sin ningún tipo de problema.
No compres fruta: planta cebollas y tomates en el balcón. No tires nada: puede ahorrarte 2 leis dentro de 15 años. No cojas un taxi: tienes dos piernas. No pongas la calefacción: ponte más capas de ropa…
Esto significa que no hay nadie mejor que tener a tu lado en una emergencia que un rumano. McGyver no puede hacer nada sin su navaja, y el Equipo A solo funcionaba cuando los encerraban en una mina con material de soldadura y metal en abundancia. Un rumano puede, en caso de emergencia y sólo con los materiales que lleve en los bolsillos o guarde en su Dacia: a) hacer fuego, b) preparar una comida, c) montar una central nuclear de bolsillo portátil con la que proporcionar energía a su cúpula geodésica autosuficiente y d) hacerlo por menos de 10 euros.
El problema aparece cuando tú quieres algo que a ellos les parece una extravagancia, como por ejemplo, una silla.
Y en esta situación nos encontramos cuando Ion y yo le dijimos a la casera que las sillas de nuestra casa estaban completamente desencajadas y que se caían si las mirabas mal. Ante nuestra sugerencia de comprar nuevas (van a abrir un IKEA de aquí a nada en Bucarest) nos dijo que no, que mejor le pedía a un primo suyo un poco de cola de carpintero, y que las podíamos arreglar nosotros mismos.
Vale…
Me veo comiendo en el suelo.
Ayer fue 1 de marzo, primer día de la primavera y promesa de nuevos y mejores tiempos donde las bufandas darán paso a las minifaldas. Un par de cosas que comentar sobre estas fechas tan entrañables.
Al igual que en Bulgaria, aquí también se celebra el Martisor. La historia consiste en regalarle a las mujeres un colgantillo más o menos hortera y voluminoso, que ellas deben llevar orgullosas durante todo el día. Quién lea este blog ya conocerá mis opiniones sobre San Valentín y otras pazguateces similares, pero tengo que reconocer que el asunto este me hizo gracia: en primer lugar, porque se celebra algo que tiene sentido (comienzo de la primavera), en segundo lugar porque el regalo ya está establecido, y en tercer lugar, porque el regalo es en teoría una cuerdecilla roja y blanca, pero los vendedores ambulantes han conseguido aumentar sus beneficios colgando de la cuerda un zarrio de aleación de aluminio y pan mascado. Tal nivel de vendehumismo me resulta simpático.
Segundo tema: ayer apareció la Consejera por televisión. España es grande en Rumanía.
Tercera y última por hoy: Me he convertido en un escritor publicado, al menos en la web del ICEX. Ayer mandé mi primer estudio de mercado, aunque no sé si lo han subido ya. Como no hay buena acción sin recompensa, me han caído un par más. A ver si esta vez tardo menos, leñe.
Por cierto, estamos a 10 graditos en la calle, la mejor temperatura en semanas. A ver si me quito el resfriado que arrastro desde Grecia y me motivo para darlo todo este finde.
Noroc!
Domingo, último día de la semana SPAM. Día de Sofía.
Por fin, aunque a estas alturas ya me acuerdo de poco y tengo menos ganas de escribir que antes. Todo sea por mantener las promesas. De todas formas, y como unaimagen vale más que mil palabras, valgan unas fotos para relatar mi estancia en Bulgaria.
Buenos días por la mañana. Hoy toca contar qué hicieron los becarios polacos por estos lares el fin de semana pasado. Sirva de advertencia a los que tengan intención de venir a este país de perversión, alcohol y decadencia. O al menos eso dicen las guías.
Los valientes becarios se plantaron aquí el sábado de madrugada, y Pedro se ofreció amablemente a traerlos del aeropuerto, mientras los demás los esperábamos en un bar (el salsa, ya que Ana Carnaval estaba presente). Con la gente ya por la cuarta copa después de la fiesta en casa de Ana, es sorprendente que los polacos no se volvieran horrorizados a su país al ver el tipo de gente que somos. Aunque ha decir verdad, los elementos que trajeron eran lo suficientemente espectaculares como para no escandalizarse por nada.
En primer lugar estaba Pablo, el único de nuestra clase en el CECO (Pedro y mía, se entiende). Es el más serio y respetable de los cuatro y mantuvo el tipo durante todo el fin de semana, tanto en los bares como en las madrugadas para ver Bucarest. Le toco dormir en mi casa, al pobre.
A continuación, Roberto, un elemento realmente curioso, como se puede apreciar en la foto robada sin reparo al blog de Pedro. Es el tecnológico y yo ya lo conocía del cursillo, aunque ignoraba sus peculiaridades como la de levantar botellas sin usar las manos o sus improvisaciones poéticas en varios idiomas a la vez. Gran persona en el poco tiempo que estuve con él.
Finalmente, los informáticos Paco y Gueri. Si Javi nos parecía una rareza entre los informáticos por las ganas que tiene de juerga, estos dos nos han convencido de que los informáticos en general son una panda de borrachos capaces de aumentar la demanda de alcohol en un 10% en el país en que se encuentren. Por supuesto, encajaron perfectamente en el grupo
En cuanto a la visita, lo tradicional: el twice, el embrión, el salsa 3 y algún otro más que cayó cuando yo no estaba presente. Les llevamos a comer oso (a cien leis por barba, nos salió al doble de los que nos suelen cobrar), a la Mama a por mititeis y al Vogue a por sopa. Lo normal, vamos. Les hicimos el recorrido típico por Bucarest, bajando la calle principal, viendo el palatul y el pequeño casco antiguo. Cada vez me gusta más hacer de cicerone por esta ciudad, aunque el domingo por la mañana me rajé. Deje a Pablo con Pedro y Roberto y me volví a la cama. Estaba muerto, por no decir resacoso (por alguna razón, la noche anterior me habían nombrado miembro del club de informáticos, o de los borrachos, no me acuerdo, y lo celebramos plimplando una botella de vodka a palo seco entre cuatro)
Se fueron contentos, allá a las cuatro de la mañana del lunes. Parece que les gustó, porque nos han prometido cama por allá para cuando vayamos, que espero sea pronto.
Edit: Me he encontrado con que no había publicado esto todavía. Ya os parecía raro que no dijera nada sobre San Valentín, ¿verdad? Nu este problema. Simplemente hago retroceder el post un día y ¡Presto!
Hoy iba sentado en el autobús a la vuelta del curro (esta vez con billete) con tres parejas dándose el lote como a dos metros de mí. También son ganas de tocar las narices, estando todo el autobús vacío. En lugar de ponerme a gritar ¡Buscaos un hotel!, que era lo que debería haber hecho, me puse a darle vueltas al tema este.
Me expongo a todo tipo de críticas, pero este blog no es nada si no es honesto. Va por ustedes.
A lo mejor es cosa mía, porque yo no soy una persona a la que le guste celebrar los días simplemente porque caigan de una forma u otra en el calendario. Me puedo acordar más o menos de los aniversarios, cumpleaños… pero no porque les conceda importancia, sino porque sé que los demás sí se la dan y quieren que yo me preocupe y me acuerde. Últimamente me he pasado seis meses diciéndole a la gente que tenía un año menos de los que en realidad tengo, por puro despiste, por ejemplo.
Creo que esto es así porque considero más importante dividir mi vida (y la de los demás) por experiencias más que por medidas de tiempo más o menos arbitrarias. A mí no me marco en absoluto el cumplir los 18, pero sí el año que pasé en Southampton y lo que viví allí. Este año no lo recordaré como el 2007, sino el de becario ICEX y será más un conjunto de sensaciones y vivencias que una raya en un calendario.![]()
Vamos a ver señores, es muy bonito decirle a alguien lo mucho que le quieres, pero ¿por qué tiene que ser el 14 de Febrero? ¿Por qué los hombres (admitámoslo, somos más desmemoriados que ellas para este tipo de cosas y es más probable que se nos pase) tenemos que pasar un examen todos los años? Y sobre todo, ¿por qué demonios tenemos que hacerlo porque a los tipos de marketing se les ocurriera que hacía falta una fiesta entre Navidad y el día del Padre?
Bien, ahora seguro que estáis pensando que soy un cínico o una persona muy poco romántica, que no me gusta por vagancia, que soy un insensible… Permitidme que os de un ejemplo de a como personas románticas pueden no gustarles estas fechas.
Un amigo con opiniones parecidas a las mías (llamémosle M. la inicial no coincide), ya con serias dudas sobre la tradición, empezó a avisar a su novia (L.) que no le iba a regalar nada. Lo que al principio fue un "a mi tampoco me gusta celebrar esta americanada" pasó, poco a poco, a "me podías comprar un detalle". Al final, después de mantener heroicamente mi postura hasta dos días antes, renunció y le compró a L. la primera tontería que vio. L. estaba encantada.
Un mes después, cayó en sus manos un libro de papiroflexia. Después de hojearlo, y pasar un tiempo interesante haciendo aviones, encontró un origami con forma de rosa, con tallo y todo. Le dio por hacer 4 o 5, y ya que estaba, pensé en pintarlas y regalárselas a L. Porque sí y porque la chica le gustaba.
Según me dijo, se quedó muy decepcionado por la respuesta de L. A la chica le había hecho ilusión, claro, pero lo consideró más un detalle que una prueba de lo mucho que le gustaba. Como no correspondía a ninguna ocasión especial, el regalo tampoco significaba nada especial. Sin embargo, el regalo de San Valentín supuso para M. una obligación y 5 minutes para bajar al Corte Inglés más cercano. El otro, ocho horas de trabajo y la intención de hacer algo, voluntariamente, para que L. se sintiera mejor. ¿Cuál era más valioso?
Meditad, hijos míos, meditad.
Edit 2: Llevo 3 de 3 días publicados. Aún a riesgo de hacer promesas que luego no voy a cumplir, he decidido hacer esta la Semana de Posts A Mansalva (SPAM). El SPAM ™ consistirá en una semana de posts, que acabará (espero) con la crónica del viaje a Sofía (JA!). La historia funcionará así:
Lunes 12: Límite 48 horas (parte 1 de 3)
Martes 13: La poderosa Legitimata
Miércoles 14: SPAM (previously: un San Valentín de Muerte)
Jueves 15: Tenemos Chico Nuevo en la Oficina
Viernes 16: Límite 48 horas (parte 2 de 3)
Sábado 17: Límite 48 horas (parte 3 de 3)
Domingo 18: Las crónicas búlgaras (Diós mediante)
Interrumpo la crónica del fin de semana para contar un par de cosas que han pasado entre ayer y hoy.
Primero, ayer tarde nos pegaron una pillada monumental en el autobús. De los tres que íbamos, sólo Jon tenía papeles. Pedro iba con un billete (sin picar, con lo cual no era válido), y yo llevaba un abono mensual caducado el viernes.
Los revisores son maquiavélicos en su aproximación a la caza y captura de delincuentes. Van en grupos de tres, para bloquear las puertas de salida y encima se camuflan con el resto de los viajeros, para que cuando salte la trampa no haya manera de salirse del bus.
Pues eso, que estábamos de palique y de repente me echan una mano de uñas largas y negras en el hombro y me enseñan una especie de carnet (Tranquilos, soy revisor!). Nosotros comenzamos con el paripe de "nu inteleg", a lo cual el tipo responde trayendo a otra revisora (mayor) que sabía inglés. Visto que allí no iba a quedar títere con cabeza, acudimos a instancias superiores. Tiramos de pasaporte de servicios.
Este bonito documento de un tamaño ligeramente superior a la cartera dice que trabajamos para la Embajada Española y que las Fuerzas del Orden deben ayudarnos en todo lo posible. Mano de santo, señores. Después de una discusión entre los dos revisores, la que sabe inglés decide pasar del hecho de que llevamos un mes montándonos en autobuses (mi bonomés caducado así lo indica, y Jon lleva uno en condiciones), y nos empieza a enseñar a picar billetes, todo bajo la atenta mirada del otro garrulo, al que no le hacía ninguna gracia el tema. Y nosotros poniendo cara de interés y haciéndonos los tontos (Yo sé que tu sabes que yo se como hacer lo que me estás contando). Cosas de la integración europea.
Otra cosa, hoy me he enterado de que ha muerto Alejandro Finisterre (nom de plume de Alejandro Campos Ramírez), poeta, inventor y editor. Este Gallego hijo de familia pobre, exiliado con el franquismo y vuelto a España con la transición, fue presidente de la Editorial Finisterre y miembro de la Real Academia Gallega. Demócrata, enemigo de las disputas y siempre atento a las necesidades de los demás, Alejandro falleció por una úlcera de diodeno rodeado de amigos, familia y vecinos. Había dedicado los últimos años de su vida a la promoción de la obra cultural, apoyando a jóvenes poetas españoles y latinoamericanos. Cuando murió, era el albacea del testamento del poeta León Felipe.
Lamento no haber leído nada de este poeta semidesconocido, pero me resulta necesario escribir este breve obituario, ya que la mayoría de los españoles le debemos, sin saberlo, muchas horas de ocio. Probablemente será una contribución menor, y el mismo no le daría mayor importancia, pero yo, como persona rústica y primaria que soy, le doy mucho más valor.
Entre sus aportaciones a la humanidad, se encuentra el hecho de haber sido el inventor del futbolín.
Rindamos un sincero homenaje a Alejandro Campos Ramírez, creador del entretenimiento a 20 duros las once bolas, y causante del 78% de las peyas de la Universidad de Zaragoza.
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